La fuente de la salud se encuentra en las termas de obrajes

Foto: Cambio
La piscina del balneario de Obrajes, llena de personas disfrutando del agua tibia.

El balneario de Obrajes está en el municipio orureño Paria, a 30 minutos de la ciudad. Los vehículos que llegan hasta el lugar realizan 20 minutos de viaje por la carretera Oruro-Cochabamba antes de tomar un desvío hacia un camino de tierra por el cual deben transitar durante 10 minutos antes de llegar a las aguas termales. 

Tan solo al acercarse se comienza a sentir un calor proveniente de las lagunillas naturales de donde emerge el líquido candente, que para muchas personas representa la terapia más eficaz para enfrentar las molestias causadas por la artritis, el reumatismo y otras enfermedades nerviosas, de los músculos, huesos o padecimientos de la espalda. 

El agua natural filtrada a grandes profundidades en la tierra hierve a altas temperaturas y por diversas razones sube a la superficie después de haber recogido minerales terrestres que la enriquecen.

Tras bajar del minibús que trasladó a Irma y a dos de sus hijos, la agradable temperatura de las termas llama a ingresar a este spa natural, para lo cual las personas adultas deben cancelar 15 bolivianos para y los niños cinco bolivianos. 

Son las 11.00 y la piscina, llena de las aguas termales, entibiadas mediante el trasvase en varias lagunas, está llena de jóvenes y niños.
Mientras los hijos de Irma disfrutan de la poza comunal, ella hace fila para ingresar a uno de los cuartos reservados, donde se habilitaron otras pequeñas que cuentan con una cañería, de la cual sale el líquido termal que apenas fue sometido a un leve procedimiento de entibiado con el fin de que la temperatura sea tolerable para el cuerpo humano. 

El responsable de administración, Édgar Choque, explicó que el balneario funciona los siete días de la semana, y si bien hay días en que apenas reciben a 10 visitantes, existen otros, como sábados, domingos y feriados, en que hasta 300 personas llegan al lugar. 

Aguas medicinales
La fisioterapeuta Nayda Rodríguez señala que las propiedades de las aguas termales no son un mito o parte de creencias populares, sino que existen estudios científicos que evaluaron su composición química y efectos en la salud. 

“Estos estudios permitieron crear tratamientos terapéuticos para tratar ciertas enfermedades, aunque mucha gente se baña en las aguas termales simplemente para relajarse, pues tienen propiedades energéticas, como ionización, mineralización y reactividad”, dijo.

Rodríguez señaló que la mayor parte de las aguas termales del país tiene minerales como el hierro, flúor, bromo, yodo, sodio, fósforo, silicio carbónico, azufre, entre otros.

“Las terapias en termas no solo sirven para aliviar los dolores reumáticos o de artritis, sino que se usan para la dermatología y contra el acné porque tienen flúor y zinc”, sostuvo. 

La profesional manifestó que este tipo de terapias se denomina termalismo y el principio común que se aplica es que debido a la temperatura del agua y los minerales que posee, el organismo relaja sus tejidos y consigue absorber de manera inmediata los minerales que contiene. 

El alivio
“Una vez que mi cuerpo se atemperó al calor, es un verdadero alivio colocarme debajo del chorro de agua. Desde que me diagnosticaron la artritis, una amiga me recomendó venir y estoy segura de que gracias a que vengo casi cada mes, estoy deteniendo el avance de la enfermedad”, afirmó Irma. 

Antes de ingresar con sus hijos a las pozas privadas, coloca una frazada negra al sol para que se caliente y completar su tratamiento térmico; se envuelve con la  manta luego de salir de los reservados. 

Unos 27 empleados se encargan del mantenimiento del balneario, entre el personal que atiende el restaurante, la limpieza de la piscina y la atención de las pozas familiares, pues cada 30 minutos cambian el agua y limpian el lugar antes de que nuevos usuarios ingresen para recibir su terapia. 

Tras disfrutar de las termas, Irma y sus hijos se visten y se disponen a almorzar. “Al salir del agua uno tiene un apetito voraz, entonces el cuerpo pide comida y agua, luego de eso no hay nada mejor que una siesta, pues al despertar la persona queda como nueva”, señala la madre, visiblemente renovada.