El esplendor de los templos coloniales en la Villa Imperial

Foto: Cambio
La Catedral de Potosí, que es conocida por los retablos que guarda dentro.

Jaime E. Buitrago Romero

Del esplendor vibrante y fugaz del Potosí colonial, en la ciudad solo quedan 16 iglesias que se erigen como fiel reflejo del catolicismo imperante hace cuatro siglos.

De estilos barroco, neoclásico y renacentista, y labrados en piedra, adobe o ladrillo, los templos destacan en el casco urbano de la Villa Imperial e impresionan por su estado de conservación.

A pesar de sus más de cuatro siglos, muchas de ellas conservan el detalle de sus acabados.

La iglesia de San Lorenzo es un claro ejemplo del tallado en piedra cuyo estilo barroco-mestizo sobresale. Su edificación data del año 1548 y otro de los aspectos que se destaca es la filigrana labrada de personajes, cuya característica principal es su polimorfismo inusual.

Según historiadores, fue llamada antiguamente La Anunciación y junto con la iglesia de Santa Bárbara fueron las primeras construidas en la ciudad. 

En la historia de esta edificación se cuenta que una fuerte nevada desplomó el templo 10 años después de su construcción, por lo que tuvo que ser reparada. Sin embargo, la mayor remodelación corresponde al siglo XVIII, época en la que se levantó la cúpula y se hizo la portada barroca-mestiza de una vasta riqueza ornamental.

Otra de las iglesias labradas en piedra es la de Santa Teresa, cuya construcción fue realizada en 1685. Su fundación correspondió a un grupo de religiosos dirigidos por la religiosa Josefa de Jesús María.

Un convento donde se encuentran cuadros hermosos de carácter religioso está al lado de la iglesia. En él, las religiosas elaboran dulces de mazapán, conocidos desde la Colonia.

Reliquias de adobe
La torre de Santa Bárbara es la única que queda de lo que fue la construcción en los inicios de la ciudad. Los adobes de la estructura de la torre fueron elaborados con barro y miel de caña, por eso no se derrumbó con el templo.

Otra iglesia que sirve también de convento es la de Santa Mónica, cuya estructura de adobe se realizó gracias al impulso del cabildo de la ciudad. Su portada doble superpuesta data del siglo XVII. Dentro del claustro se aprecia la arquitectura neoclásica con arcos sobre pilares.

En 1581 fue edificada la iglesia San Sebastián con una estructura de adobe y ladrillo. La portada de ladrillo consta de un arco de medio punto, mientras que sus retablos son de madera tallada al igual que su coro alto. El Cristo crucificado se destaca entre las imágenes que conserva el edificio.

Cuatro años después se edificó el templo de la Concepción, destinado a los indios. En la Colonia, los frailes dominicos se hicieron cargo de su administración y en el siglo XVIII sufrió un cambio en su portada, la cual fue cambiada por una ornamentación.

Una de las construcciones que más tiempo demandó fue la iglesia de la Merced, cuya edificación se realizó entre los años 1555 y 1687. La misma fue fundada por los padres mercedarios, quienes rinden culto precisamente a la Virgen de las Mercedes, la cual está ordenada con un arco de plata repujada. Esta iglesia corresponde al estilo renacentista.

La iglesia de Belén está situada en lo que actualmente es el teatro Modesto Omiste. En la Guerra de la Independencia fueron destruidas sus dos torres para que los realistas monten ahí sus cañones. Su construcción se ejecutó entre los años 1725 y 1753. 

Muchas iglesias y casas privadas han sido restauradas gracias a la cooperación internacional o a la iniciativa privada. En 1987, la ciudad fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. 

En este recorrido es necesario mencionar a la plaza principal 10 de Noviembre, que sin duda es el alma de la historia de Potosí. 

Antiguamente era denominada plaza del Regocijo debido a que desde 1890 allí se realizaban el carnaval y fiestas patrias, además de corridas de toros para que el pueblo se divirtiera ensayando el toreo en la plaza.  

Allí se ubica la catedral de la ciudad de Potosí, una basílica menor con estilo barroco virreinal e influencia neoclásica. 

Posee una fachada de piedra y está situada en la plaza 10 de Noviembre, en el centro de esta ciudad. Fue construida entre los años 1808 y 1838 en el sitio donde la antigua iglesia se derrumbó, el año 1807. Su principal impulsor fue el fray Manuel Sanahuya.

En su interior hay importantes reliquias religiosas de oro y plata. También un órgano que donó Simón I. Patiño. Un  sector funciona como museo de arte religioso.

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Apuntes de la Villa Imperial

  • Se extiende a las faldas de la legendaria montaña llamada Sumaj Orcko (en quechua Cerro Rico), donde se situó la mina de plata más grande del mundo desde mediados del siglo XVI hasta mediados del siglo XVII.
  • Su historia se remonta a mediados del siglo XV, cuando por estas tierras estuvo el inca Huayna Cápac para combatir a los guaraníes. Parte de la historia fue relatada por el cronista potosino Bartolomé Arzáns de Orsúa y Vela (1674-1736) en su magnífica obra Historia de la Villa Imperial de Potosí.