Trabajadores brasileños rechazan medidas de Temer

Foto: AFP
Brasileños salen a las calles en contra del presidente de ese país, Michel Temer.

Fuente: EFE

Las centrales sindicales están en contra de la implementación de la agenda del Gobierno, que afecta a los sectores más pobres.

Las centrales sindicales, apoyadas por movimientos sociales y corrientes políticas de izquierda, siguen firmes en Brasil contra la propuesta de ajuste fiscal presentada por el gobierno del presidente Michel Temer y ayer marcharon en 18 de los 27 estados del país.

Las principales concentraciones tuvieron lugar en Sao Paulo y Rio de Janeiro, las mayores ciudades del país, donde los movimientos volvieron a levantar sus voces contra la Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC) que ya tuvo la aprobación en la Cámara de Diputados y deberá ser sometida a dos votaciones en el Senado.

“Es un calentamiento para la huelga general. Hoy es un día de paro nacional, pero no es todavía una huelga general. Pensamos que tenemos que aumentar la fuerza y ahora se acumuló”, dijo Vágner Freitas, presidente de la Central Única de Trabajadores (CUT), el mayor gremio sindical del país e impulsor de la jornada.

Para Freitas, quien encabezó la marcha en Sao Paulo, “Temer y el Gobierno deberían ver este día como una advertencia. Estas propuestas de retirada de derechos son extremadamente impopulares, y los trabajadores van a hablar en contra de ellas”.

La marcha en Sao Paulo fue realizada de manera pacífica entre la Avenida Paulista, el corazón financiero del país, y la Plaza de Se, el ‘punto cero’ del centro de la ciudad.

No obstante, en la mañana, cientos de manifestantes bloquearon algunas de las principales vías de Sao Paulo en el primer acto de las jornadas de protesta.

Además de avenidas de Sao Paulo como la Joao Dias, los manifestantes bloquearon con neumáticos en llamas carreteras como la Vía Dutra, que comunica Sao Paulo con Rio de Janeiro, y la Vía Anchieta, principal conexión entre la ciudad y el litoral paulista.

En Rio de Janeiro, en tanto, se presentaron disturbios al final de la protesta que comenzó frente a la iglesia de La Candelaria y se desplazó hasta la sede de la Asamblea Legislativa del Estado, cuando enmascarados lanzaron artefactos explosivos y piedras contra la Policía, que respondió con gases lacrimógenos y spray pimienta.