Los festejos son cada vez más concurridos en la fiesta de las Ñatitas

Foto: Cambio
Los festejos son cada vez más concurridos en la fiesta de las ñatitas

 

Por Diego Ponce de León M.

La iglesia del camposanto de la zona Max Paredes fue el centro de los tributos que albergó a miles de devotos para celebrar y bendecir a sus almas, las que hacen realidad, según ellos, una petición especial y muy preciada.

El martes se realizó la tradicional misa en honor a las Ñatitas en un acto que conglomeró a miles de creyentes y devotos en la iglesia del Cementerio General de la ciudad de La Paz, de esa forma las osamentas fueron bendecidas al final del culto religioso, y después de las felicitaciones correspondientes a los pasantes 2016, se dirigieron a los salones designados para iniciar los festejos.

Prudencio Ayala Martínez y su esposa, Encarna Choque de Ayala, fueron los pasantes de la gestión 2016, quienes manifestaron su devoción por las Ñatitas; contaron que su experiencia fue hace poco tiempo y que de ser personas incrédulas pasaron a ser creyentes fieles a este culto.

Freddy Escóbar, fundador de la devoción por las Ñatitas, desde hace casi 20 años, recordó que en un principio inició con Rosita, su primera almita, y dijo que ahora cuenta con 17 calaveras, las cuales son reconocidas como ‘El grupo del capitán Jordán’.

“La gente ve que cuidamos mucho a estas almas benditas y confía en nosotros para que nos hagamos cargo, hacemos las veladas cada lunes para otorgarles su bendición correspondiente”. 

Las Ñatitas son almitas blancas, ellas no sirven para hacer daño a otras personas, solamente conceden, a quienes les tienen fe, una petición libre de vicios, muy ligada a beneficios para la familia en temas de viajes, estudios o salud.
“Es como cuidar a un miembro de la familia”, afirma Escóbar; “si nosotros las cuidamos y están bien tratadas, todo irá bien, vemos que muchas cosas irán mejorando”, añade.
 “Existe una mayor devoción por las almitas y cada año se suman más devotos a rendirles un tributo sagrado a las Ñatitas”, comenta una señora asidua a la práctica de la bendición en el Cementerio General.

Cada 8 de noviembre se realiza la misa grande en honor a las Ñatitas; y en el transcurso del año, cada lunes se le realiza una velada para atenderla y congratularla.

Existen varias personas en el mundo que creen en estas almitas, las cuales les dejan los regalos correspondientes por respeto, como las coronitas u otros adornos. Especialmente en países como México se rinden tributos parecidos para las calaveras.

Esto no es como los santos o las vírgenes, es muy diferente, en este culto no se roba o se pide para hacer un preste, las personas se ofrecen a hacer euna celebración (preste) por integridad al favor que las almas benditas les hicieron. “Hasta el año 2020, los puestos de los pasantes están tomados porque son las Ñatitas las que escogen a los pasantes de cada gestión” explica Escóbar. “Para ser bendecido y cuidar a una Ñatita no se debe profanar ni comprar los cráneos; las personas son las que deben confiar y entregarlas con mucho cariño, posiblemente porque ya no pueden cuidarlas, pero una vez recibidas uno debe atenderlas con mucho respeto y cariño”, dijo.

 

Testimonios sorprendentes 

“Para mí es como una novela, yo me asocié a las Ñatitas por hacerles una petición para solucionar un problema con unas personas que me estaban buscando, yo ya no podía ni salir de mi casa por temor de mi vida, era realmente un suplicio estar encerrado porque me quisieron raptar y también temía por mi esposa y mi familia, entonces una amiga me aconsejó ir a una de las veladas para las almitas. Accedí y finalmente estas personas se esfumaron de mi vida. El tributo realizado hacia ellas funcionó“, relata un pasante devoto al culto.

“Mi experiencia fue sorprendente, 19 años que yo ya no podía embarazarme más, pero tenía el deseo de hacerlo. Este año quedé embarazada, obra de los papitos y mamitas, me dejaron este gran regalo”.

“Me ha cambiado como persona, mi carácter, he pedido por mis hijos, ahora ellos son médicos, y son milagros que nos hacen ser consecuentes con la fe y devoción que se da con las almitas”.

Un ingeniero también tuvo una experiencia negativa; el descuidó rezarle a su Ñatita y unos delincuentes le robaron su automóvil. Él, arrepentido, volvió de rodillas hacia su almita y a los pocos días los ladrones devolvieron el motorizado.