La tierra de los Machaca, el legado aymara

Foto: Cambio
La Iglesia de San Andrés de Machaca.

Jaime E. Buitrago Romero

El frío todavía es intenso en la mañana pese a la claridad del día que muestra al fondo la plaza Batallón Colorados de Bolivia y la imponente iglesia de estilo barroco-mestizo. Es Santiago de Machaca, en pleno altiplano paceño, rodeado de la aridez del paisaje aymara, cuyas raíces están en la cultura Tiwanaku.

Fue parte de un ayllu mayor con dos unidades: Urinsaya y Aransaya, y varios grupos familiares, como los Wallpas, Qhosis, Qhispis, Paqus, Chuquis Phatis y Machakas, mucho antes de la Colonia.

Cuando su padre y madre murieron, los tres hermanos Machaca heredaron grandes señoríos aymaras a 4.000 metros sobre el nivel del mar. Sus padres hasta entonces no habían distribuido esas tierras, pues su partida había sido sorpresiva.

El hermano mayor tomó entonces el mando de la familia y decidió quedarse con las tierras que estaban debajo de las faldas de un gran cerro, el lugar luego se denominó Jesús de Machaca, cuenta Facundo Espejo, poblador del lugar; al segundo le tocó otro espacio más cerca del sol, y al tercero en los áridos campos cerca de un gran río que luego se le otorgó el nombre de Desaguadero.

Según el acervo popular, el segundo hermano se alejó hacia una pequeña serranía conocida ahora con el nombre San Andrés de Machaca; el hermano menor decidió irse aún más lejos y luego de varias jornadas de caminata se estableció en la ladera de la serranía de Wari Cunca, donde se encuentra la loma de Mamañica, ahí hoy está el poblado Santiago de Machaca.

Hubo una disputa muy grande sobre la herencia de la familia entre los tres herederos; finalmente, el hermano mayor se impuso y, según cuenta la leyenda, se quedó con la parte más grande del legado de sus padres.

Hasta el siglo XVII aún se mantenía el ayllu mayor de Santiago de Machaca, que después se fraccionó de manera impositiva en dos ayllus: Qelca e Ilavi. 

Durante el primer siglo de vida republicana y mediante la Ley de Exvinculación se reconocieron tres ayllus: Quelca, Ilavi y Chocorosi. Con la Reforma Agraria en 1953, estos ayllus fueron distribuidos entre los campesinos que trabajaron hasta entonces como pongos en las haciendas.

Campamento

La plaza de Santiago de Machaca lleva el nombre Batallón Colorados de Bolivia porque esta región sirvió como campamento de descanso del épico regimiento que defendió el Litoral boliviano durante la Guerra del Pacífico.
Después de la toma de Antofagasta en 1879, narra Facundo Espejo, el campesino Gregorio Colque, desde Tacna (Perú), corrió por los cerros andinos, pasó por Santiago de Machaca hacia La Paz, recorriendo 377 kilómetros en cinco días, con su coca y charque llegó hasta la sede de gobierno para dar la terrible noticia de la invasión chilena.
Al centro de la plaza se encuentra la estatua de un Colorado de Bolivia, en homenaje a la defensa de las costas bolivianas en el Pacífico, pero este espacio simbólico lleva ese nombre solamente desde 1980.
Este municipio es la primera sección de la provincia José Manuel Pando, que fue creada el 29 de abril de 1986, antes era parte de Pacajes y se dio curso a la creación de la nueva provincia por la falta de vertebración caminera.
Actualmente, el poblado cuenta con seis cantones: Santiago, Berenguela, Villa Exaltación, General José Ballivián, Bautista Saavedra y Santiago de Huaripujo.

Circuito ecoturístico

Santiago de Machaca se encuentra en el área de influencia del circuito turístico Altiplano I, que comprende Viacha, Jesús de Machaca, San Andrés de Machaca, Caquiaviri y proximidades de Charaña.

Este circuito se caracteriza por su riqueza histórico-cultural, mientras que el valor ecoturístico de la región se debe principalmente a la existencia de fauna silvestre constituida por vicuñas, zorros, perdices y suris, que son un gran atractivo. A media hora de viaje se encuentra una pequeña laguna con flamencos andinos cercanos a la carretera que une el poblado con la ciudad de La Paz.

En este lugar, denominado Chama, se respira aire fresco de las alturas, y la pequeña laguna refleja el azul del cielo con el vuelo esporádico de los flamencos que a la sola presencia del ser humano abren sus alas para dirigirse hacia el centro de las aguas.

Otros grupos de estas hermosas aves están con sus picos hundidos en el lago en busca de alimento. El color de su plumaje, entre rosa y marrón, también se ve en las aguas que pintan el paisaje de la planicie alta, entre paja y tierra.

Dentro de este circuito, al cual pertenece Santiago de Machaca, también se pueden ver hermosos templos construidos con piedra caliza labrada y de arquitectura colonial; en toda esta sección existen alrededor de 100 pequeños templos y capillas en las diferentes comunidades.

Pero el tiempo ha hecho de las suyas. Algunas de estas hermosas construcciones se encuentran en completo estado de deterioro, como la de San Andrés de Machaca, que ha sido objeto de robos de sus piezas coloniales a lo largo del tiempo.

En el recorrido se observan también antiguas ruinas cerca de la comunidad Churu Churu, en la zona denominada Janko Jake o ciudad encantada, que es un gran complejo de piedra labrada cuyas formas se asemejan a hombres en posición de oración, hechos por los antiguos habitantes de Tiwanaku y del imperio incaico.