Los caminos y los días

Homero Carvalho Oliva

En los primeros días de caminante descubrí que las palabras y los caminos son hilos de un mismo tejido secreto que se te va revelando con la urdimbre de los días. Pronto descubrí que el camino, como la poesía, también es algo que sucede en nuestro interior, que la poesía de los caminos no se la encuentra en los libros, los poetas la escriben en la arena para que el viento esparza los versos por todos los senderos. En la travesía me encontré con caminos que son como un poema, su belleza es inexplicable. Vi que el otoño deja en los caminos las hojas en las que cuenta las historias de los viajeros, para que el espíritu del tiempo las recoja y las archive en su memoria vegetal aguardando por un poeta que descifre su escritura.

Epifanía
Mi alma, que ya estaba despierta antes de mi primer llanto, me aconsejó que no partiera cargado de zozobra, que meditara y que me asegurara de llevar el equipaje necesario, que dejara espacio para la poesía que por los caminos se iría revelando, y que no olvidara las buenas palabras del sabio Jamioy, poeta de la nación Kamsá del valle de Sibundoy, en el Putumayo colombiano, quien aconseja que en el camino “debes tener los pies en la cabeza para que tus pasos nunca sean ciegos”.

Caminos y destinos
Los primeros caminos son señalados por nuestros padres, ésa es la mitad de nuestro destino, la otra es trazada por nuestros hijos.

Preguntas
¿Qué se camina cuando se camina? ¿Se camina el sendero o lo que imaginamos del camino? ¿No será el camino que desanda nuestros pasos? ¿El azar también se llama camino? ¿El camino de Antonio Machado será la distancia entre el alma y el cuerpo? ¿Sería el camino el rayo que habitaba al poeta Miguel Hernández? ¿Será cierto que en el camino la conversación resucita a los muertos? ¿Nos llevaremos los caminos cuando partamos al mundo otro?

Tornaviaje
¿Quién es?
No es nadie, solo soy yo
Tal vez me queden muchas preguntas por hacerle a los caminos; pero ya me han respondido las necesarias y ya sé que somos lo que caminamos, así que cuando aparezca un nuevo camino sabré que estoy frente a un espejo y cargaré con tinta azul marina mi antigua plumafuente para contar de los seres de palabras que encuentre en la travesía; yendo y viniendo de la memoria a la escritura seguiré contando historias. 
He caminado hasta mi alma y ahora sé que mi alma puede soñar con mi cuerpo, y aunque mi cuerpo quede sedentario, mi alma seguirá siendo nómada. He reconocido que la voz interior que me acompaña desde mi niñez, cuando la creía un amigo imaginario, lo hará para siempre y ella me ha enseñado a verbalizar el sustantivo esencia para “esencializar” la palabra. Me he apropiado de mi espacio, he encontrado mis raíces, y una renovada melodía oral me despierta por las mañanas, ahora sé que pertenezco a los que me aman. Las palabras fueron el viaje y la poesía el retorno.

(*) Escritor y Poeta

 

A propósito de la celebración del Día de Todos Santos. El autor comparte un bailecito compuesto hace un año.

Bailecito

Ya se acerca la muerte

a bailar con nuestros difuntos,
a beber de la chicha,

a comer de las frutas

que le ofrendan los parientes,

y a elegir de entre los vivos

cuáles serán los muertos

con los que bailará al año siguiente.