Todos Santos, muerte y vida al mismo tiempo

Foto: Cambio
Restos de un chullpar en un museo de México.

En algunas culturas se cree que el ser humano tiene más de un alma, las que solo se  terminan de ir con las cenizas.

Cancio Mamani López

Una explicación sobre el lenguaje y las creencias espirituales que existen en diversas culturas.  La comunicación permanente con los seres que están del otro lado y la permanencia y el misterio de los ajayus o almas que moran en el cuerpo físico.

La pacha (naturaleza-cosmos) es infinita, no tiene origen ni fin, y en aquel tiempo-espacio remoto estaría en descanso y camino permanente, pero en ch’amakpacha u oscuridad y negro. El Qhun-Qhan sería la primigenia luz blanca cósmica, qhanapacha, y luz negra telúrica ch’amakpacha, que reproduciría las vidas, es decir, el encuentro entre la energía masculina cósmica qhun o rayo, blanco que representa a la luz de la claridad, y la energía telúrica femenina qhan o rayo negro, que simboliza a la luz de la oscuridad, que reproducirían las sociedades, plantas, animales y todo lo demás. Entonces, a partir de esa acción complementaria de las energías Qhun y Qhan se podría comprender la existencia de todos los seres y cosas en el mundo.

En este caso, el Qhun-Qhan viene a ser el centro de las wak’as o sitios sagrados. Qhun-Qhan corresponde al idioma aymara; en quechua: Wiraqhucha y en pukina: Qhuna. El personaje central de la Puerta del Sol de Tiwanaku también se denomina Qhun-Qhan. Rezos del Qhun-Qhan Wiraqhucha: Gran energía Qhun-Qhan, que sabes y enseñas la pacha, ¿dónde estás?, ¿quién eres?, ¿estarás adentro?, ¿estarás afuera?, ¿estarás arriba?, ¿estarás abajo?, ¿serás sol?, ¿serás luna?, ¿serás hombre?, ¿serás mujer? ¿Hacia dónde vamos? 
Hacia el sur, caminamos hacia el encuentro con el centro de la galaxia Qhun-Qhan Wiraqhucha. ¿De dónde venimos?, pues venimos de nuestros ancestros. Caminamos del pasado-futuro y del futuro-pasado. Jallalla”. Tenemos cuatro ajayus o almas. 

Según la historia oral, cada aymara tendría cuatro almas ajayus, y cuando muere sus cuatro almas viven. Alma 1: se queda cuidando la casa o familia, alma 2: se queda cuidando el ayllu, alma 3: camina junto con sus seres queridos, y alma 4: habita en el centro de la galaxia Qhun-Qhan Wiraqhucha. 

Todas se reúnen el día del alma, 1 de noviembre, pero el Inka Waskar Chukiwanka explicita un poco más sobre las 4 almas y nos dice que el sueño es uno de nuestros ajayus o almas: “el sueño es nuestro ajayu o alma, es parte de nuestra realidad. 

Por ejemplo, para el europeo, soñar con una víbora es malo, pero para nosotros es bueno, es tener un hijo. El sueño permite regular nuestras vidas. 

Si nos soñamos con un niño, para muchos de nosotros es tener dinero. Por ello, en la mañana me levanto y voy donde me deben o donde me pueden pagar o voy a buscar trabajo, yo mismo me empujo a buscar, el sueño me ayuda, y justo me pagan la deuda. 

Si no me sueño con el niño, no me movilizo a cobrar deudas ni busco trabajo porque tengo todavía dinerito y trabajito para vivir, pero cuando ya no voy a tenerlo, mi sueño me ayuda. De esta manera, el sueño me permite desarrollar mi vida”. 

El otro ajayu o alma sería el ánimo, sobre este particular, Chukiwanka dice: “En el campo, cuando alguien se asusta, decimos cuidado con tu ajayu-ánimo porque su ánimo puede salirse. Por eso, cuando uno se enferma se dice que se ha salido el ajayu o alma o ánimo; hay que reponerlo a través de yatiris que llaman su ánimo y la persona retorna al equilibrio”. También habla sobre Qamasa (energía-coraje), que sería el otro ajayu alma: “Tenemos nosotros un alma que en aymara llamamos qamasa (energía y coraje). 

Éste  se traslada de una cosa a otra. Desde el primer momento que uno nace siempre lleva su ajayu, alma central. Por ejemplo, antes esa mi alma estaba en un lagarto y luego se pasó donde mí. El qamasa no siempre está en las personas. 

Cuando uno se muere, éste puede pasar a una planta o un animal”. El otro ajayu-alma sería la sombra para el investigador Chukiwanka: “Si yo muero, muero en lo material, cuando el ajayu alma sombra abandone mi cuerpo, no hay muerte, la vida es constante. Para nosotros, la vida es constante y no hay muerte, afirma Chukiwanka: “Para nosotros no hay muerte, es constante la vida. La muerte para nosotros solamente es recambio de turno. 

A mediodía del 1 de noviembre nos reunimos con nuestras almas, nuestros parientes retornan de donde sea. Unos están por Sucre, por Argentina, por Lima, etc. 

Nosotros les esperamos en el alma uru (día de los difuntos)”. En aymara, jaka es vida, muerte es jiwa, pero jiwa significa lo bello, lo lindo, lo hermoso. 

Para Chukiwanka, tal concepto denota lo siguiente: “La palabra jiwasa significa nosotros. Esto quiere decir que somos muerte y vida al mismo tiempo. Cuando el cadáver se seca en un año se convierte en chullpa”. 

Para el mismo investigador, los muertos viven y están en el camino. Siempre hay chullpas que caminan y están por nuestro lado. 

Luego agrega: “Los ajayus o almas de nuestros muertos también comen, viajan, trabajan, se visten, bailan y nos visitan. Por eso, el 1 de noviembre vienen al mediodía, luego se van también al siguiente día. 

Y nosotros después de ese mediodía también les visitamos trasladándonos a los cementerios. Nuestras almas viven aquí en la tierra, en nuestro mundo; no viven en el más allá, en un mundo desconocido”, indica Chukiwanka, luego continúa con su comentario: “En la ‘mesa’ les alistamos la mejor comidita, su vasito de naranja o agua nomás. Si toma, le ofrecemos hasta un vaso de cerveza. Les ponemos flores, todo lo que le gusta, hasta prendas de vestir. En el cementerio comemos encima del muerto, encima de la tumba, estamos delante del muerto, sacamos lo huesos en un mantel y compartimos con él.

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El uso de las chullpas

El investigador Manuel Rojas Boyán aporta con lo siguiente:

  • En tiempos anteriores a la Colonia, cuando una persona fallecía en los ayllus o markas andinos, su cuerpo era depositado en la chullpa o chullpar después de embalsamarlo en posición fetal, primorosamente envuelto como una verdadera obra de arte de tejido, algo no común ni solamente circunstancial, sino un tejido excepcional.
  • El cuerpo debía permanecer en la chullpa por espacio de tres años, tiempo en el que se desarrollaba el proceso de biodegradación. 
  • Pasado ese período de tiempo, era transportado hacia la morada de la persona y era ubicado en el lugar preferencial de la casa, desde donde toda la familia compartía con él de la misma manera que lo hacía cuando estaba en vida.

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¿Qué ojos tendrán?  referencia al Ajayu

Algunos vemos al alma o ajayu de día, y en otra mirada desaparece. Otros ven al alma de noche. Por ejemplo, en la comunidad Cohana, península del lago Titikaka, la noche del 1 de noviembre, toda la comunidad va al cementerio a visitar a las almas, así es la costumbre. El panteón no tiene luz eléctrica. 

En esa ocasión, ¿qué ocurre con los que ven al alma de noche? En la puerta del cementerio, primero, se saludan con las almas de quienes van a morir, luego de día les buscan para decirles “en su cara” que su alma ya está en la puerta del cementerio, y a veces inmediatamente se movilizan los familiares ante los yatiris y pueden  prolongar su vida. 

Después, en el interior del cementerio, los que ven al alma en la noche se saludan, charlan, juegan, comen, brindan un poco de k’usa o bebida alcohólica y hasta se pelean. La mayoría no vemos a las almas; sin embargo, en el sueño nos encontramos con nuestros seres queridos y otros, charlamos, comemos, etc. 

Ver un alma en sueño es suerte para unos y alerta para otros, nos anuncia algún desequilibrio para preocuparse.

Otra experiencia concreta de que las almas a veces se encuentran con amigos desconocidos es el caso que ocurrió en Tiquina, lago Titikaka, con cuatro jóvenes que con motivo preparar los actos cívicos por el Día del Mar, en la víspera del 23 de marzo de 2013, cerca de medianoche, comparten con el alma joven de nombre Gony, quien había fallecido hace más de un año.

Y resulta que esa noche granizó y los jóvenes, después de descargar del camión las cosas para el acto del día siguiente, se acercan a una tienda para contrarrestar el frío congelante con un singani. En ese momento se asoma un joven que les saluda muy amigablemente y se brinda a cancelar por la bebida y un refresco. 

Luego, muy cordialmente, les invita a su casa, que está a unos cuantos pasitos. Allí, los cuatro jóvenes se sintieron muy bien acogidos. 

La habitación de Gony está bien amoblada, las paredes llenas de cuadros de equipos de fútbol y les muestra las fotos de su equipo; luego abre su baúl para sacar algunas casacas; a cada uno les obsequia un juego de camiseta y pantalón, y hasta conversan sobre fútbol y asuntos de la juventud. 

Uno de los cuatro descansa un momento en su catre y a eso de las cinco de la madrugada sienten que Gony desaparece misteriosamente.

Entretanto está amaneciendo con ambiente de olas de agua. Se siente el canto de las aves y la gente ya está en movimiento. Bueno, los jóvenes salen de la casa y en la puerta se topan con una señora y le preguntan: “Señora, ¿usted no ha visto al joven Gony?”. La vecina les responde, un poco molesta: “Quién les ha dicho que entren a esta casa, en esta casa ya nadie vive desde que el joven Gony murió hace más de un año”. Los jóvenes se fueron un poco sorprendidos, pero vuelven más tarde con sus compañeros y colegas a la casa de Gony y constatan que se encuentra en total abandono, no tiene puertas, no tiene nada. Es así que alguna gente se da el lujo o el gusto de conocer almas desconocidas.