Concesión privada perjudica y aflige a caseras del Mercado Camacho

Foto: Cambio
El sector de las carniceras, en un rincón del mercado.

De los 79 años que tiene, los últimos seis fueron dramáticos. A pesar de que tuvieron nuevos predios, sus ventas bajaron y muchas abandonaron el lugar para vender en las calles.

Víctor Hugo Chambi Ocaña

El mercado Camacho, uno de los más antiguos y tradicionales de La Paz, sufre por la disminución de sus ventas y la ausencia de atención municipal, todo a causa de la privatización de la mayor parte del predio, concesionado hace tres años, lo que provocó el aislamiento de las caseras en las esquinas de la infraestructura.

“Antes teníamos más venta, lindo era el mercado, y teníamos muchos clientes, pero ahora no vendemos nada, con qué voy a mantener a mi familia”, relató Francisca Llave (72 años), vendedora de verduras que hace 60 años ofrece sus productos en ese centro de abasto.
La queja de las caseras se debe a que la concesión del patio de comidas a la empresa DYA SRL, en 2013, supuestamente para mejorar la afluencia de clientes, provocó el aislamiento de las vendedoras, denunció Mercedes Collo, vendedora de abarrotes que también perdió clientes y ventas.

Hay alrededor de 120 comerciantes que todavía mantienen sus puestos, “muchas abandonaron porque no había venta y prefirieron vender en las calles”, dijo otra de las comerciantes que demanda a la Alcaldía revertir la concesión.

Francisca, comerciante del mercado desde hace 60 años, con lágrimas en sus ojos relató: “Necesito llevar un pan a mi casa, tengo mi esposo, que ya tiene 82 años y no trabaja, ahora ya no vendo ni una libra, que el Alcalde no sea tan insensible, no porque somos viejas nos van a botar”.

Julia, una de las comerciantes más antiguas del centro de abasto, relató que en el sector de verduras no existe ventilación y sus productos “se echan a perder rápidamente” y no se venden.

Privatización
El 8 de noviembre de 2010, el alcalde Luis Revilla inauguró el nuevo mercado con tres niveles, uno de ellos destinado al patio de comidas, tenía 11 accesos, además de un edificio anexo. Se emplazaron 232 anaqueles, 14 tiendas para espacios comerciales y dos para agencias bancarias, un centro de telecomunicaciones, tres cajeros automáticos y dos puestos de seguridad.

En la actualidad, las condiciones cambiaron, debido a que en 2013 el patio de comidas se entregó en concesión. “Esa vez el señor Miguel Ángel Ayala, exdirector de Mercados, nos dijo que ‘para que exista mayor afluencia de personas, vamos a entregar la concesión’, pero nada de lo prometido ocurrió”.

La concesionaria DYA SRL no solamente se hizo cargo del patio de comidas, sino de todos los espacios comerciales, incluso de sectores vacíos del mercado, aislando a las comerciantes, colocando paredes y cerrando las puertas de acceso a los puestos de venta, causando el perjuicio a las caseritas.

El paseo Márgenes del Choqueyapu daba dos accesos directos al mercado, uno en el nivel 1 y otro al nivel 3. Ambos ahora están cerrados debido a que DYA SRL construyó ambientes destinados a eventos privados en la misma rampa de acceso, lo que aísla definitivamente a verduleras y abarroteras.

Por ejemplo, en dicho espacio se prepara “una fiesta para halloween”, cuyo ruido molesta a comerciantes y a los pocos clientes que aún se acercan.

Vanos fueron los reclamos de las vendedoras por recuperar los espacios entregados a la empresa privada. “Nos dicen que tienen que recuperar su inversión. ¿Y qué de la inversión de nosotras?, ¿acaso no tenemos derecho a trabajar y ganarnos el pan del día?”, cuestionó Fidelia Fuentes, dirigente de las comerciantes.

Aparte del patio de comidas, la concesionaria habilitó un gimnasio, tiendas comerciales y un ascensor, que se convirtió en el único acceso por el cual todos los eventuales comensales circulan, y ya no transitan por las rampas de acceso que dan al mercado.

María Elena Calcina, vendedora del edifico anexo, relató que “el empresario cerró las tres puertas que teníamos, sus clientes se van por el ascensor y ya no tenemos la afluencia que teníamos antes”.

Reconocen abuso de concesión
Consultado acerca de las quejas y demandas de las vendedoras, el presidente del Concejo Municipal, Pedro Susz, reconoció que “el concesionario está yendo más allá de lo que le permite el contrato de concesión”, por lo que se le solicitó que brinde información al Ejecutivo edil, que aún espera la respuesta. Sin embargo el tradicional mercado Camacho sigue condenado a desaparecer. 

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El Machu Camacho, el gigantón que se inmortalizó en el mercado

Pasó la Guerra del Chaco, la normalidad retornaba a las ciudades paceñas y uno de los sectores más concurridos de la ciudad de La Paz era el mercado San Agustín, en pleno centro de la urbe, que sufrió un terrible incendio, por lo que las vendedoras tuvieron que trasladarse a otro lugar.

Las más antiguas recuerdan que sus madres se trasladaron a su actual ubicación gracias a la donación del terreno por parte de una congregación religiosa de monjas, pero del nombre pocos conocen su origen.

Algunos dicen que es en honor al expresidente y oficial militar Eliodoro Camacho, pero otros señalan que el nombre se lo dieron los propios paceños al ver la presencia del ‘Camacho’, un impresionante hombre de más de dos metros de altura que tenía su comedor favorito en este mercado.

Llegado de su natal Cochabamba, el ‘Machu’ era un hombre de 2,32 metros de altura, boxeador y luchador que se paseaba por los callejones del mercado cuando llegaba a La Paz para alguna presentación pugilística. 

La leyenda urbana del ‘Machu Camacho’ dice que desayunaba una docena de huevos y una arroba de papa en el comedor del tradicional centro de abasto paceño.

Pasaron los años, pasó la guerra y el ‘Machu Camacho’ se fue de Bolivia, pero varias vendedoras y vivanderas del mercado contaban su historia, que pasó de generación en generación.

Ya en el nuevo mercado, con las instalaciones casi vacías por la falta de clientela, las vivanderas se las ingeniaron para llamar la atención de la clientela y crear un platillo único que identifique a la gastronomía paceña. Así apareció el Macho Camacho, sándwich que acompaña los desayunos matinales y los cafés de la tarde. 

La marraqueta acompaña al platillo que contiene cebollas, carnes, tomates, pimentones, huevos, salchichas y locotos, que se sirven junto a un café, un té, algún mate o bebida gaseosa.

Con este platillo, propio del mercado, se recuerda al gigantón que paseaba por sus instalaciones, pero que tendrá sus mejoras, “ya se viene el super Macho Camacho” anuncian las vivanderas.