El golpe del coronel Alberto Natush Busch

Foto: Captura Última Hora
Un grupo de personas traslada a uno de los muertos por las fuerzas militares.

El MNR y militares secundaron el golpe del Coronel. EEUU negó su respaldo a la acción, y Víctor Paz Estenssoro decidió dar un paso al costado. Bedregal lo llamó “agente del imperialismo”.

Por: Gonzalo H. Pérez Bejar

La madrugada del 1 de noviembre de 1979, los bolivianos amanecieron con un nuevo Presidente. El entonces coronel Alberto Natush Busch, apoyado por las fuerzas militares y dirigentes del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), de Víctor Paz Estenssoro, tomó el Palacio de Gobierno e intentó, sin éxito y de la peor manera, mantenerse en la Presidencia.

Los tanques del Regimiento Tarapacá tomaron la ciudad, al igual que la plaza Murillo, cuando aún muchos delegados extranjeros, que participaron en el Noveno Periodo Ordinario de Sesión de la Asamblea de la Organización de los Estados Americanos (OEA), se aprestaban a dejar el país.

La Resolución 426, que aprobó la OEA, con la cual se declaró de “interés hemisférico permanente encontrar una solución equitativa por el cual Bolivia obtenga acceso soberano y útil al Océano Pacífico”, fue ensombrecida por la asonada militar, mientras el depuesto presidente Wálter Guevara Arce llamó a la resistencia civil.

Causas del golpe
Analistas consideran que el golpe de Natush Busch se dio en el momento menos apropiado, con una serie de entretelones que quedaron en el anecdotario.

Como el hecho de que el golpe del 1 de noviembre tuvo como principal entretelón frenar el juicio de responsabilidades que se había iniciado en el Parlamento nacional, el diputado Marcelo Quiroga Santa Cruz fue el principal acusador y entre los meses de agosto y septiembre había leído el pliego acusatorio contra el dictador Hugo Banzer Suárez.

El dictador “estaba temeroso” por lo que se iba a resolver en el parlamento y contó con el apoyo de su exministro de Agricultura, Alberto Natush Busch, para frenar el juicio.

A consecuencia del golpe de Estado, el juicio no avanzó porque fue cerrado el Parlamento y cuando se reanudaron las garantías democráticas nuevamente otro militar, seguidor de Banzer, Luis García Meza, asestaba un golpe, en el que fue asesinado y desaparecido el líder del Partido Socialista-1, Marcelo Quiroga Santa Cruz.

Otras causas son materia de especulación, como el hecho de que la dirigencia del MNR no estaba conforme con la presidencia interina de Wálter Guevara Arce, quien días antes de inaugurarse la Asamblea de la OEA había sofocado un intento de golpe y sancionado a jefes militares.

Asediado
De acuerdo con el docente universitario y periodista Remberto Cárdenas, existen varios testimonios sobre los entretelones que rodearon la permanencia de 16 días en el Palacio de Gobierno, como el que escribió Irving Alcaraz, en sentido de que Natush Busch le recordó al jefe del MNR, Víctor Paz Estenssoro, que había cumplido con su labor y que le tocaba hacer su parte, es decir convocar a una concentración en la plaza Murillo para brindar todo su apoyo al golpe.

Sin embargo, Paz Estenssoro no cumplió. Alcaraz, en su obra Prisionero de Palacio, señala que Paz Estenssoro se retiró a último momento del plan golpista, preparado meses antes, porque la acción no “tendría el reconocimiento de los americanos”, en referencia a los Estados Unidos.

“¿Qué clase de golpe es éste? ¿Dónde están los presos? ¿Dónde está el Auto de Buen Gobierno y el Estado de Sitio?”, le reclamó Paz Estenssoro a Andrés Petricevic, uno de los “revolucionarios civiles”, según recuerda el dirigente emenerrista Guillermo Bedregal.

De hecho, la mañana del 1 de noviembre, el embajador de Estados Unidos Paul H. Boeker llamó por teléfono a Paz Estenssoro y le expresó que no respaldaría la acción armada. Bedregal llamó a Paz Estenssoro “confeso agente del imperialismo”.

Prueba clara de la decisión política asumida por Washington se efectuó días después. EEUU decidió suspender todos los canales de apoyo a Bolivia, consistentes en seis millones de dólares para las Fuerzas Armadas y 50 millones de dólares en distintos rubros, entre ellos 28,5 millones de dólares en alimentos.

Mientras la resistencia obrera y ciudadana estaba en las calles, Natush Busch recibió la oferta del Gobierno de Etiopía para fortalecer el agro, ofrecimiento que nunca fue confirmado y quedó como especulación.

Muy al margen de estos hechos, también se propagó la versión de que el líder del golpe se dedicó a beber cuantiosamente, mientras en las calles de La Paz la gente moría a manos de los militares.

“Ese tipo no pudo consolidar su gobierno porque seguro que había ambiciones personales, siempre se dijo que había elegido mal el momento, Todos Santos, cuando la gente está metida en sus cosas”, afirmó Cárdenas.