Está cada vez más cerca un planeta fantasma gigante

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Recreación artística del Planeta Nueve, un mundo adicional, aún por descubrir.

Fuente: Scientific American

Mucho más allá de los ocho planetas del sistema solar, más allá incluso de Plutón y los planetas enanos, puede haber un nuevo gran mundo llamado Planeta Nueve.
Casi ningún descubrimiento puede ser tan sensacional como hallar otro planeta orbitando alrededor de nuestro Sol, convirtiendo a la hazaña en un Santo Grial para los astrónomos, que han conseguido llevarlo a cabo solo unas pocas veces a lo largo de los siglos. No se sabe todavía exactamente dónde este efímero mundo podría estar, o incluso si realmente existe.
Pero en la carrera para encontrarlo, los investigadores, a través del análisis de su influencia sobre el resto del sistema solar, ahora han achicado la zona de búsqueda a más o menos a la mitad de la cantidad de espacio que pensaban que tenían que buscar hace solo unos meses.
Los científicos detallaron sus últimos avances en la búsqueda la semana pasada en la reunión de la División de la Sociedad Astronómica Americana de Ciencias Planetarias y el Congreso Europeo de Ciencia Planetaria, en Pasadena, California.
En enero, los astrofísicos Konstantin Batygin y Michael Brown del Instituto de Tecnología de California revelaron evidencias sobre la existencia de un gran noveno planeta aún sin descubrir.
Sus modelos de computadora sugieren que la atracción gravitatoria de un mundo así podría explicar las extrañas órbitas inclinadas de varios de los objetos helados que rondan límites exteriores del sistema solar en el Cinturón de Kuiper.
Muchos científicos ahora están luchando por convertirse en los primeros en detectar al Planeta Nueve, usando algunos de los más grandes telescopios en la Tierra, como el telescopio Subaru en Hawái.
El trabajo de Batygin y Brown redujo la posible masa y órbita del planeta a zonas en que observaciones anteriores podrían haberlo pasado por alto. Sus cálculos sugieren que tiene una masa de entre cinco y 20 veces la de la Tierra, una cifra que es clave para conocer el tamaño aproximado del objeto que se está buscando.
También sugieren que su órbita está probablemente inclinada unos 30 grados en comparación con el plano del sistema de la zona solar relativamente delgada y plana en la que los ocho principales planetas orbitan.
También proponen que el planeta está ahora probablemente cerca de su punto más alejado del Sol, en el hemisferio norte del cielo y que es probable que tenga una órbita alargada con un promedio entre 380 y 980 unidades astronómicas (UA) del Sol. (Una UA es la distancia media entre la Tierra y el Sol).
Sin embargo, estas estimaciones siguen dejando una gran franja de cielo de “alrededor de 1.500 grados cuadrados” dice Scott Sheppard, astrónomo en la Institución Carnegie para la Ciencia, quien junto con el astrónomo Chadwick Trujillo sugirió por primera vez la existencia del Planeta Nueve en 2014 (Como punto de comparación, la Luna llena, vista desde la Tierra, cubre alrededor de 0,5 grados de cielo). 
Esta franja descrita por Sheppard corresponde a cerca de 20 noches de observación en Subaru,  “y si conseguimos cerca de siete noches este año, eso serían tres años, si es que no llueve cualquiera de esas noches”, dice Sheppard.
Así que la estrategia de la carrera ahora es, en gran medida, una cuestión de reducir el área de búsqueda mediante la eliminación de posibilidades teóricas. En un conjunto aún no publicado de alrededor de 100 nuevas simulaciones por ordenador de alta resolución, Batygin dice que él y Brown han reducido la ubicación del Planeta Nueve a un parche más o menos de 600 a 800 grados cuadrados de cielo. 
Primero modelaron el sistema solar en el transcurso de unos 4.000 millones de años, centrándose en cómo las fuerzas gravitacionales de los planetas más grandes del sistema –Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y el Planeta Nueve– podrían haber esculpido las órbitas de miles de objetos dispersados al azar en el Cinturón de Kuiper. “Estamos en busca de todas las cosas que el Planeta Nueve le hace al sistema solar”, dice Brown.
En un intento de afinar la probable órbita del Planeta Nueve, los investigadores luego compararon sus resultados con la forma en que se ve ahora el Cinturón de Kuiper. “Nuestro trabajo generó un sistema solar sintético que se parece mucho al real”, dice Batygin. 
“Mi confianza de que el Planeta Nueve realmente está por ahí ha llegado casi a la plenitud, teniendo en cuenta que nuestros resultados están tan cerca de lo que vemos en el sistema solar”.
Otras estrategias consisten en examinar la influencia gravitatoria propia que el posible Planeta Nueve puede generar en una variedad de otros cuerpos. Los astrónomos Yuri Medvedev y Dmitri Vavilov, del Instituto de Astronomía Aplicada de la Academia de Ciencias Rusa, analizaron 768 cometas que ingresaron en el sistema solar por primera vez, encontrando que cinco de ellos podrían haber estado cerca del Planeta Nueve y cuya gravedad habría alterado su camino.