Gran estafa en la Casa de Moneda generó la llegada de un inquisidor

El Potosí

Jackeline Rojas Heredia

Lo último que vio Francisco Robles de la Rocha fue la sonrisa triunfal y sarcástica del doctor Don Francisco de Nestares Marín. Sonrisa que no sería eterna porque mientras Rocha abandonó su cuerpo maldijo una y mil veces a su inquisidor, quien poco después moriría también sin disfrutar las riquezas apropiadas de su víctima.
Este final ocurrente forma parte de la histórica primera falsificación de monedas en Potosí y es parte de una investigación realizada por Kris Lane, docente de Historia en la Universidad de Tulane de Louisiana en New Orleans-EEUU. El experto presentó, en el marco de la Primera Convención de Historiadores y Numismáticos, que se realizó entre el 20 y el 23 de octubre en Potosí, parte de sus hallazgos sobre el tema.
La obra es resultado de muchos archivos consultados y pistas que se encargó de seguir Lane  tanto en España como en Bolivia. “Hay cosas con las que discrepo con Vicente G. Quesada, pero comprendo que él uso como fuente a Bartolomé Arzáns de Orsúa y Vela”, dijo en referencia al primero, quien fue escritor argentino con mucha producción inspirada en Potosí y en referencia a Arzáns, a quien la historia lo considera el primer escritor boliviano.
Antecedentes
Las arcas del Rey se vieron diezmadas cuando se descubrió que las monedas de plata que llegaban de Potosí habían reducido notablemente su pureza, es decir, las estaban acuñando con menos plata. Entonces el Rey, desesperado, envió a varios investigadores a descubrir qué estaba ocurriendo en la Villa Imperial. La tarea fue imposible, se cree que los fiscales enviados fueron asesinados. Por ciertas recomendaciones decide enviar al doctor Don Francisco Nestares de Marín. Inicia entonces una de las investigaciones criminales más apasionantes en la historia de la moneda.

Los personajes
Doctor Don Francisco Nestares de Marín, se llamaba “doctor don” porque tenía un doctorado doble en leyes o derecho, cánones y civil en la Universidad de Bolonia. Milagrosamente hizo la reforma de la Casa de Moneda, fue formado como inquisidor, su primer trabajo fue inquisidor, pero más fiscal del “santo oficio de la inquisición en Galicia”. “Un historiador español, Jaime Contreras, que reviso los documentos de Nestares Marín dice que él fue un tipo interesante, un burócrata dentro la inquisición no muy religioso, el interés suyo no era perseguir a los criptojudios o hechiceros, más bien, su interés estaba ligado a la contabilidad y eso manejo muy bien, cómo sacar el dinero del pobre perseguido”, contó Lane. Nestares salió de España con un montón de papeles otorgados por el Rey, del Concejo de Indias y de varias partes que le dieron el poder total sin excepción para realizar la investigación. Dice que el único poder sobre el de Nestares fue el del Virrey en Perú. Una vez en Potosí, sus primeras visitas fueron desastrosas entre los vascos y vicuñas, (mezcla de extremeños, manchegos, andaluces, criollos). Esos bandos y facciones intentaron impedir sus investigaciones.
Francisco Robles de la Rocha fue la cabeza de la gran red de estafa, el gran manipulador, quien “movía los hilos de los títeres”. Su poder estaba vinculado con diversas fuentes,  por casamiento con la hija del mercader de plata más poderoso, quien a su vez estaba involucrado con un cura mercenario, Juan Herrera. Vínculos familiares, de deuda, de limosnas, se puede decir que los más poderosos de la Villa, casi todos estaban involucrados. Rocha también fue un tipo muy listo. Llegó a Potosí como un adolescente muy pobre y se hizo el hombre más rico por ser cocalero, empezó cogiendo coca en una hacienda al oeste de Cusco, estuvo 14 a 15 años ahí, y de ahí salió vendiendo coca al por mayor, hizo fortuna y empezó a prestar dinero a los azogueros y a los más poderosos. Inició como comerciante y  luego financiero; entró a la Casa de Moneda y desde ahí fue el banquero más famoso en esos años (1640). Los vínculos de Rocha integraban casi todas las minas fuera de Potosí, como Chayanta, Chichas, hasta Carangas. Por su poder económico, su generosidad con la iglesia y donar mucha plata al Rey, además arregló una fuerza de infantería para enviarla a Chile contra los holandeses. Con todo lo bueno y recomendable, el Virrey Mancera en Lima le hizo una recomendación para el hábito en Santiago y lo mandó al Rey directamente para que lo declarasen ‘Capitán’, más adelante estuvo a poco de convertirse en ‘Barón’.

La investigación
Nestares Marín llega a Potosí y se instala en la propia Casa de Moneda, desde ahí inicia sus pesquisas, las primeras pruebas provienen de testimonios de los mismos esclavos, hechos y contradicciones que va integrando y uniendo con paciencia en su investigación. Notó entonces que los nexos de poder de la red de falsificadores de moneda eran realmente grandes e involucraban a muchos. La denuncia sobre dos esclavos negros que escaparon de la Casa (La mayor parte de los esclavos en la Casa de Moneda provenía de Angola y el Congo) y la correspondiente indiferencia con la que actuó la Audiencia en Chuquisaca (Charcas) confirmó a Nestares la complicidad reinante en esa época. A lo que sumó las variaciones de plata que halló entre una hornaza y otra (Hornaza es el lugar donde los esclavos eran encerrados y donde debían acuñar las monedas). “La clave para Nestares Marín fue entrar por testimonios de los esclavos en la Casa de Moneda y ver desde adentro la red y no buscar de una vez  a los complicados para matarles, sino con paciencia, reuniendo testimonios, y analizando las contradicciones en las que incurrieron los investigados”, explicó Lane.

Robo desenfrenado
En términos de crimen, Rocha fue superado por su amigo Francisco Jiménez de Fernández, nacido en la misma villa que Rocha, en Extremadura. Éste fue Teniente de tesorero entre 1645 y 1647, y “el fraude en esos años fue desenfrenado, hasta que Rocha se enojó con él y le dijo: ‘Ya estás llegando a un punto. Nos van a coger si sigues así’. Jiménez de Cervantes tal vez fue más criminal, pero en términos de tener el control, el manejo de todos los títeres, la cabeza fue Rocha”.

Persecución Personal
La investigación de Nestares Marín se convirtió en una obsesión personal por el asco que le producía que alguien de una condición tan baja como Rocha suba hasta querer ser parte de la nobleza. Rocha tenía la plata para ser noble, él estaba a punto de comprar una villa cerca de su lugar de origen. Quería ser Barón, caballero de Santiago, subir desde lo más bajo y subir al más alto nivel de España, no es solo falsificador de moneda, también de identidad, un buscón muy interesante, muy moderno. “En el siglo XVII ya se comentaba que estaba devaluada la nobleza, y Rocha fue un síntoma de eso. Para Nestares Marín, Rocha fue un buscón, un pícaro, le dio asco y logró su objetivo: desarticuló la red, ahorcó a los principales y le dio una muerte especial a Rocha”, dijo Lane.

La histórica red de corrupción y falsificación en Potosí
Corrupción y dominación colonial: el gran fraude a la Casa de la Moneda de Potosí en 1649 titula una de las últimas investigaciones de Kris Lane, del Departamento de Historia y Arte en la University Tulane en New Orleans (EEUU). Lane afirma que es el producto de 10 años de investigación que calcula debe continuar porque falta mucho por aclarar en la historia. Su investigación profundiza los hechos ocurridos en la Casa de Moneda en Potosí entre 1637 y 1658. La reforma de la Casa inició en 1648 y terminó con la salida del investigador enviado por el Rey Felipe IV, doctor Don Francisco de Nestares Marín. Otro trabajo sobre el mismo tema fue publicado por el potosino Daniel Oropesa Alba con el título La falsificación de la moneda en la Villa Imperial de Potosí en el siglo XVII. 
Lane ha realizado otras investigaciones, entre ellas acerca de la producción de esmeraldas en Colombia y su relación histórica, entre otras muchas obras.