Movimiento sinfónico alteño, el ave fénix que quiere alzar vuelo

Parte del elenco infantil pasa clases de violín en el Infocal.
Foto: Gonzalo Jallasi

Gabriela Ramos

En medio de la confusión reinante en el saqueo a la Alcaldía alteña, allá por febrero de 2003, un grupo de jóvenes tocaba la suave melodía del Canon de Johan Bachebel. Minutos antes habían logrado rescatar varios instrumentos musicales donados a la Escuela Municipal de las Artes (EMDA), que más tarde dio origen al Movimiento Sinfónico de El Alto. 

Juan José Choque era uno de esos jóvenes que desafió a la turba que en esos momentos asaltaba el edifico edil, ubicado en la Ceja, para salvar los violines, violas, violonchelos y un enorme contrabajo, donados por el Gobierno de China, y que eran el único bien de la naciente EMDA alteña. 

La población protestaba contra el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada porque había dictado la medida conocida como el ‘Impuestazo’, en febrero de 2003. Juanjo, como lo llaman quienes lo conocen, recuerda que en ese entonces “no había ley en El Alto”, y que una turba estaba atacando a diferentes entidades públicas, como ser la Aduana, Impuestos y el edificio municipal. 

“En ese entonces ya existía el EMDA, estábamos en los primeros pasos, y cuando varios estudiantes nos enteramos de lo que sucedía nos juntamos para salvar los instrumentos, no todos, porque era peligroso, pero por lo menos algo con que mantener la escuela”, recordó. 

Después de desafiar el peligro, los estudiantes se reunieron con los instrumentos salvados de ladrones y del fuego, e interpretaron el que es el himno del Movimiento Sinfónico: el Canon de Johan Pachelbel, en medio de las cenizas de la Alcaldía Quemada. 

Este episodio marcó a fuego a los jóvenes, que 13 años más tarde decidieron desmarcarse de EMDA por divergencias políticas con las autoridades municipales, e iniciaron el emprendimiento de consolidar el Movimiento Sinfónico de El Alto, una entidad cultural independiente que forme músicos alteños para Bolivia y el mundo. 

Los orígenes
La Escuela Municipal de las Artes (EMDA) de El Alto fue creada en 2001, por Luz Bolivia Sánchez, la esposa del entonces alcalde de esta urbe, José Luis Paredes. 

Sánchez es pianista, a través del cargo que ostentaba su esposo quiso formar una orquesta en esta ciudad, por ello se contactó con el maestro Freddy Céspedes para proponerle la iniciativa, pero este músico se apropió de la idea y la hizo crecer. 

Céspedes planteó a Sánchez crear una escuela de música para formar nuevos valores musicales y contar con el capital humano necesario para formar una orquesta sinfónica para El Alto. 

Céspedes se hizo cargo del emprendimiento, y después de formar a varios jóvenes en materia musical, se dio a la tarea de ensamblar el staff musical. 

Rápidamente la orquesta comenzó a hacerse conocida en todo el país e incluso su fama traspasó las fronteras, pues estaba logrando democratizar la cultura y la música, poniéndola al alcance de jóvenes de una ciudad que era catalogada como pobre. 

Juan José Choque, uno de los integrantes fundadores de la orquesta, recordó que era común que renombrados músicos nacionales e internacionales llegarán a El Alto para ver de cerca esta iniciativa musical. 

“Ellos reconocían y destacaban la fuerza del intérprete alteño y gracias a eso se llevaron a varios de los chicos de la escuela para formarse en el exterior”, contó. 

Más de la mitad del elenco musical alteño obtuvo becas para pasar cursos en afamadas escuelas de Chile, Perú, Venezuela, Europa y Estados Unidos, entre ellos dos muchachos que llegaron a uno de los mejores conservatorios musicales a nivel mundial: la escuela Julliard, en New York. 

Entre los afortunados que tuvieron la oportunidad de salir al exterior está Ovidio Alvarado, un estudiante de Ingeniería que dejó esta carrera al descubrir su pasión por la música clásica. 

Hora de independizarse
La Orquesta Sinfónica se consolidó en torno a la EMDA alteña, y varios de los jóvenes que se iniciaron en este semillero pasaron a ser profesores que dictaban clases de violín, viola, violonchello, contrabajo, flauta, oboe, entre otros instrumentos.

Pese a algunos desencuentros con la administración edil del exalcalde Édgar Patana, el proyecto cultural pudo asentarse, esta vez al mando de los jóvenes alteños, y ya sin la guía de sus maestros, entre ellos Freddy Céspedes, que dejó la sinfónica para iniciar otro proyecto cultural con el auspicio de una entidad privada. 

Sin embargo, en 2015 llegó el cambio de autoridades y Soledad Chapetón asumió la Alcaldía y las cosas cambiaron para los jóvenes, pues tuvieron que decidir si sumarse a la gestión, comprometiendo su independencia, o dar un paso al costado. 

Todos los chicos, muchos de los cuales estaban en la EMDA desde sus inicios y salvaron los instrumentos donados de la quema de la Alcaldía, decidieron que era hora de alzar el vuelo por sí solos y dar cuerpo al Movimiento Sinfónico de El Alto. 

“Dimos un paso al costado de lo que es EMDA, respetamos las decisiones de las actuales autoridades, es la gestión de la actual Alcaldesa, pero no compartimos la visión que tienen, lo único que nos queda es seguir por nuestro lado con el arte musical”, señaló Juan José. 

El joven, que hoy es director ejecutivo del proyecto cultural, señaló que todos los muchachos que se desmarcaron de EMDA no están de acuerdo con que el arte y la música se politicen. No quiere comentar mucho al respecto, pero confirma que los músicos alteños no estuvieron de acuerdo con vestirse con ropa del color del partido de la Alcaldesa, Unidad Nacional (UN), para ensalzar su gestión y decidieron apartarse.

Hoy este emprendimiento avanza gracias al trabajo enconado del equipo, conformado por Ovidio Alvarado, que es el director artístico de las orquestas que conforman el emprendimiento, Julia Inés Vega, coordinadora de difusión, y Karen Gil, coordinadora general. 

Ahora los jóvenes impulsan varios grupos que integran el Movimiento: la Camerata Illimani, la orquesta Nuevo Mundo, la Orquesta Sinfónica Infantil. Estos tres elencos se ensamblan en la Orquesta Sinfónica de El Alto. 

“Queremos consolidar este proyecto cultural, estamos recibiendo el apoyo de empresas privadas como Infocal, el hotel Las Balsas y el Centro Comercial Illimani, pero necesitamos más respaldos para lograr que El Alto tenga su propia escuela de música, para rescatar nuestros espacios culturales y nuestra música”, señaló.

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El Movimiento Sinfónico forma más talentos musicales alteños

Gracias al apoyo de la fundación Infocal, el Movimiento Sinfónico está impartiendo clases para niños y adolescentes que quieren formarse en la interpretación de la música clásica. 

Cada martes y jueves los profesores y alumnos se reúnen en las aulas de esta institución, en la avenida 6 de Marzo, a una cuadra del Multicentro Entel, para aprender todo lo referido en cuanto a la teoría y práctica musical. Niños desde cuatro años en adelante, apoyados por sus padres, acuden allí para continuar sus estudios. 

El director artístico del Movimiento Sinfónico, Ovidio Alvarado, destacó la importancia de que los niños se formen en música o en cualquier rama cultural para sensibilizar su alma, adquirir responsabilidad, disciplina y capacidad de trabajo en equipo, entre otras cualidades.

Alvarado destaca que hoy en El Alto muchos padres buscan que sus hijos se formen en el arte musical, a diferencia de cuando él ingresó por primera vez a EMDA, pues en un principio no recibió apoyo de su familia. 

Tanto Alvarado como Choque pidieron más apoyo de instituciones públicas, privadas y organismos internacionales para solventar esta iniciativa y ayudar a que en el largo plazo El Alto cuente con una escuela de música de la talla de Julliard.