Médico cura el cáncer disfrazado de superhéroe

El médico Sergio Gallegos disfrazado de Capitán América junto a su paciente y una de sus colegas.
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Atiende a niños con leucemia disfrazado de Batman, Chapulín Colorado, Iron Man y otros personajes. Sus pacientes no solo se divierten, también se curan más.

Sergio Gallegos Castorena es un hombre con suerte. Está dentro del grupo de personas que sobrevivió a un tumor de testículos. A los 17 años, en México, su país, le dijeron que iba a morir. Sus padres dejaron al resto de la familia en casa y viajaron con él a Estados Unidos para buscar un tratamiento que le salvara la vida. Funcionó.

Después de una fuerte sesión de quimioterapia se curó. Pero no fue solo la medicación lo que salvó su vida. “En el hospital recibía visitas de payasos. Colmaban el ambiente de buen humor y me hacían olvidar que sufría los efectos de la quimioterapia”, dijo el doctor Gallegos, oncólogo pediatra del Hospital Civil de Guadalajara.

Al regresar a su país, en 1989, su vida no era la misma. Le creció el pelo y encontró un objetivo. “Tuve una segunda oportunidad. Decidí ser feliz cada día e intentar que los que me rodean sientan alegría. Dediqué mi vida a curar a niños mexicanos con cáncer porque no todos pueden ir a Estados Unidos a tratarse”, reveló el doctor.

Comenzó la carrera de medicina en 1989. De lunes a viernes estudiaba. Los sábados se disfrazaba de payaso y se dirigía a la sala de pediatría del hospital público. Iba a jugar con los chicos. En 1992, las exigencias de la especialización lo obligaron a guardar el disfraz de payaso.

El doctor Gallegos se convirtió en un hombre serio. Hasta que el Día del Niño, en 2005, la directora del hospital infantil convocó a los profesionales a disfrazarse para un desfile: “ustedes son el mejor regalo”, les dijo. Él revivió al payaso y se encaminó hacia la sala de oncología infantil a entretener a los pequeños. “Ese día el hombre exigente y estricto se convirtió en un ser que bromeaba con los niños y los padres. Ese contraste lo hacía más divertido aún”, recordó.

El tratamiento de niños con leucemia puede durar hasta tres años. Este tipo de enfermedades afecta también a la familia. “El sufrimiento no solo es del hijo que padece la enfermedad. Este método hace que las familias tengan un respiro. Ven que su hijo enfermo está feliz.

Los niños quieren ver de qué se disfrazó su doctor, quieren ir a recibir las sorpresas que los esperan. Ya no hace falta pelear para que venga. El cariño entre mis pacientes y yo impacta sobre toda la familia”, aseguró el pediatra.

“El médico tiene el poder de salvar vidas. Pero si además es Batman, para el niño ese médico tiene superpoderes”, concluyó el galeno de profesión y superhéroe por vocación.