Zulma Yúgar vuelve a las tablas con un espectáculo de lujo

Foto: Jorge Mamani.
Zulma Yúgar en una prueba de sonido antes del show en el Teatro Municipal.

Por: Diego Ponce de León Murillo

 

"Mis presentaciones son siempre algo diferente. Estoy agradecida con Dios, el público y con mi talento”.

“Se debe repercutir en el ambiente, profesionalizar más a niños y estudiantes. Entre las limitantes están que no hay muchos escenarios en los que uno pueda actuar”.

Zulma Yugar es una de las cantantes más representativas del folklore nacional. Su amplia trayectoria en el arte le reconoce ser un ícono femenino de la cultura del país. Los tonos que alcanza su vos y el despliegue en escenarios son características de su talento innato en la música. Ella también fue activista política en los años 90 y es una artista internacionalmente reconocida.

¿Qué es lo que le gusta a Zulma Yúgar? 
Me fascina la comida criolla boliviana y de beber pues ahora estoy a base de manzanilla con miel. Salgo muy poco por el hecho de ser una persona pública, prefiero que mi vida sea más privada y anónima, con el tiempo una se aísla, tengo pocos amigos y amigas, por lo que mi familia es mi entorno principal.

¿Cómo te fue en la última presentación que titulaste ‘Tributo a Bolivia’? 
Fue bastante bien a pesar de que existieron algunos problemas técnicos con las pantallas LED, creo que mi experiencia en los escenarios logró pasar por desapercibidos los infortunios y el espectáculo siguió adelante. El público siempre me trata con mucho respeto y cariño, es algo que siempre me llena y eleva el alma.

¿Cuál fue la intención con este concierto? 
Primeramente quise rendirle un homenaje a Bolivia. Después de unas cuantas presentaciones de este concierto que realicé en junio y cinco años en los que estuve ausente, quise retornar a las tablas con temas coyunturales, como la nostalgia por el mar y la necesidad de recuperarlo, el medioambiente y la necesidad de tomar conciencia para mejorar el mundo, y el contenido social y cívico nuestro.
Por otra parte fue muy íntimo para mí porque en esta ocasión compartí un poco de mi vida: a mis padres y las vivencias que pasé con ellos y (como algo especial) compartí el escenario con mi nieto Diego, lo cual personalmente me llena de un cariño profundo.

¿A tu parecer, qué es lo que los artistas necesitan para pisar más fuerte? 
Hay que lograr repercusión en el ambiente educativo, profesionalizar más a niños y estudiantes con incentivos para que se inclinen a apostar por el arte, pero existen limitantes, como por ejemplo el mercado, que es muy chico y no hay tantos espacios culturales en los que los artistas puedan actuar o presentarse.

¿Cuál debería ser el camino a seguir? 
Creo que el presupuesto para el Ministerio de Culturas y Turismo debería ser mayor y una política cultural con un respaldo económico fuerte podría ayudar a asentar la soberanía y así no sufrir el plagio de países hermanos sobre nuestro patrimonio cultural. 
Estoy convencida de que los artistas y gestores culturales bolivianos no son tratados de la misma manera que los del extranjero, hay muchas preferencias por los segundos y eso tiene que cambiar.
Creo que el público también debe apoyar más los conciertos y eventos nacionales.
La piratería es uno de los males más grandes que sufre Bolivia y muchos otros países, y los que más perjuicios tienen somos los artistas.

¿Cuáles son tus próximos retos? 
La presentación de la gira nacional con ‘Tributo a Bolivia’, que será un homenaje a mi público en varios lugares del territorio nacional. Acto seguido se planifica la gira internacional por distintos países de Latinoamérica para sentar soberanía.
Finalmente, tengo planeado presentar dentro de dos años mis memorias en la Feria del Libro de Santa Cruz. A la fecha tengo avanzada la tercera parte. En él, no contaré solo los éxitos y las satisfacciones, es un libro que revelará a Zulma humana, una persona comprometida con la problemática social del país y con Bolivia.