El Arte se rinde ante la Muerte

Foto: Jorge Mamani.
La artista Glenda Zapata durante su explicación del uso de los sullus

Jackeline Rojas Heredia

Con la muestra Enmienda, la artista Glenda Zapata busca “hacer las paces“ con los seres vivos que ya no están en el plano terrenal. Muchos, según la artista, sufren en una especie de inframundo y a través de darles  una despedida, sepultura digna, rendirles un honor, se les ayuda a irse por completo. 

Caminaba entre su obra como un ser ausente, vestía de negro. Al mirarla se sabe que es la creadora de ese arte tan inusual. Notó que había vida tras ella y no fue necesario más para iniciar el recorrido por su obra mientras explicó el motivo que la llevó a imaginarla, crearla y montarla en el Espacio Simón I. Patiño de la ciudad de La Paz.

La muerte es la razón, la muerte que camina junto a cada ser vivo, esa silenciosa o ruidosa, como sea, es la temida y la ignorada. Y de repente la memoria, a la par de la explicación sobre cada obra, abre paso a las escenas de filmes: The Sixth Sense (Sexto sentido) dirigida por M.Night  Shyamalan, con Bruce Willis y Haley Hoel Osment. Este último personaje es un niño en permanente comunicación con los muertos o con lo que queda de ellos. What dreams may come (Más allá de los Sueños), filme de Vincent Ward con el desaparecido Robin Williams. Por último y supuestamente más escalofriante: The Walking Dead (Los muertos que caminan), cómic que se hizo filme y luego serie de televisión. Son algunas de las producciones que giran en torno a la muerte. 

La exposición Enmienda, de Glenda Zapata, tiene una mezcla de elementos similares en los filmes mencionados y más aún conceptualizados en misticismos, diversas creencias religiosas, cosmologías y demás. El diálogo con los espíritus no es un tema fácil de abordar. Pese al reconocimiento de Bolivia como país laico y pluricultural, se habla de personas con el don, pero algunas son aisladas de la sociedad, consideradas como personas a quienes se les voló algún chip de la cabeza. 

Glenda Zapata ha profundizado el tema mortuorio y halló que de enero a la fecha fueron hallados en basurales 58 fetos de niños, ella les rinde homenaje sobre la base conceptual del IChing, libro de las mutaciones (Obra china creada en la dinastía Zhou, de procedencia taoísta, cosmogónica, filosófica, explica, entre otras cosas, el significado de los números). Zapata dice que en el Iching el 58 quiere decir: “aguas de alegría y de paz”,  de esa manera, ella les da un nombre numerológico y les hace honor a través de una obra que integra 58 bolsitas  de miel. “Es mi ofrenda para ellos. Quiero sacarlos a la luz, para mí es un proceso muy duro. Al adentrarme, siento todas las catacumbas del inframundo. “Es increíble estar en esta ciudad. Yo veo que como siempre se da la espalda a la muerte, las noticias de corte amarillista siempre te muestran la muerte sin respeto.  Esto es como reflejo de lo que es la especie humana,  ¿Cómo vemos al otro?”, se pregunta con un dejo de pena y decepción.

La obra de la artista, que permanecerá abierta hasta el 28 del presente mes, presenta de entrada un tótem, una especie de altar, mezcla de vigilante, cuya imagen impresiona y sobrecoge. Zapata explicó: “Es el comandante de la exposición, tiene una cabeza de vaca, búfalo y buey, principio femenino y masculino, se llama Jasaká, palabra en hebreo que quiere decir que todo lo que tú haces tres veces, está concreto, por eso tiene tres cabezas”, afirmó. 

Otra obra que parece trasladar al espectador de golpe al ambiente de la calle de las Brujas, en la ciudad de La Paz, titula: Abrazo del germen, compuesta por sullus, fetos de llama que están dispuestos en espiral de Jiwanachi. Y nuevamente la artista comentó lo que quiso decir con ese montaje, “una espiral que integra todo el universo y que tiene la armonía de las cosas, y con esto utópicamente los estoy devolviendo al vientre. Antes aquí las ofrendas que se hacían eran con la grasa de la llama mezclada con ciertas hierbas, eso era la ofrenda, entonces viene el español y dice usemos los fetos de verdad. Lo que quiero decir que la matanza de fetos es una costumbre colonizada. A mí me apena mucho que sigamos con eso, siendo que un camélido solo da una cría, puedes ver del tamaño más pequeño al más grande y esta obra la voy a enterrar en un lugar específico para que siga su propio proceso biológico”, aseguró. Sin embargo, la obra que causa mayor impacto es la que lleva el título de CN. 

Previamente, la artista mostró una placa que resume varias, una especie de collage de placas que alguna vez formaron parte de lápidas y comentó que en el cementerio general los muertos solo pueden estar 3 años. “Hay mucha demanda, les llega 12 muertos por día, en época alta son 25 por día, en invierno, porque ahí mueren ancianos y niños.Luego los incineran y te dan el muerto, y si no pagaste, sacan ya los restos y a la fosa común”, contó. Y continuó su explicación “Esto es para ellos. Las placas están echas de plomo, son 2 kilos de plomo. Le hice una tirada al agua, como el estaño de donde sale el oro. Porque en alquimia se buscaba transformar los elementos en oro. Comprobé que sí se puede hacer, siempre que uno logré contar con un acelerador de partículas, el plomo puede transformarse en oro, pero en muy poca cantidad, pero sale, esa es la transmutación del lenguaje, y para mí es la representación de cómo estos seres están transmutando ¿No?”, hace una mueca a modo de sonrisa mientras sus ojos miel contrastan con la oscuridad que se expresa en su vestimenta. Y si la nota estimuló su curiosidad solo se debe averiguar que representa o en qué consiste la obra CN, la más fuerte y tétrica entre todas.