Los finos trazos de Emilio Brahtwaite, el gran pintor

Foto: Ministerio de la Presidencia
Emilio Brahtwaite Vásquez pinta un cuadro

Jaime E. Buitrago Romero
 

En una silla de ruedas, Emilio es acomodado por sus familiares y por el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, que está de visita. A su madre le pide que le alcance el caballete para pintar. Le llevan las pinturas, los pinceles de varios tamaños y con su mano izquierda el artista empieza a hacer sus finos trazos en el lienzo. 

Emilio Brahtwaite Vásquez de 38 años tiene discapacidad motora entre el 80 y 90 por ciento de su cuerpo, ésta afecta a sus manos pero no le impide mostrar su gran habilidad. Con sus dedos desliza el pincel con el cuidado y delicadeza que debe hacerlo un pintor común, que Emilio no es, y ése es el precio que tiene el arte de este gran riberalteño.
La habitación es pequeña y el piso es de tierra apisonada, tiene la estructura de las viviendas modestas de Riberalta, en la amazonia boliviana, tierra donde ha nacido el artista el 17 de agosto de 1978. Los paisajes candentes y de exuberante vegetación de esta parte del país le sirven de inspiración, todo eso refleja el cuadro que se ve en la habitación y también el que ejecuta con destreza. 
Con sus 66 años a cuestas, Bella Vásquez Beltrán, mamá de Emilio, cuenta que su hijo nació sin ningún problema, pero a los ocho años le dio una fiebre muy alta y quedó imposibilitado para mover sus manos y sus piernas, hasta entonces era un niño tranquilo a quien le gustaba hacer sus tareas de la escuela y ayudar en los quehaceres de la casa a su madre.
Él, sin embargo, afirma que a sus 10 años le vinieron fuertes dolores en las articulaciones, como un resfrío, y tenía que tomar calmantes para atenuar el dolor. “Posteriormente a mis 17 años caí y no paré más, era difícil soportar los dolores y tampoco tenía recursos económicos para salir adelante y sanarme. Me dijeron que esta enfermedad es artritis reumatoidea, hubo días muy tristes”.
Hace cinco años realiza cuadros de los paisajes de la amazonia boliviana. Antes pintaba solamente recostado en su lecho, pero poco a poco pudo incorporarse. Antes era diestro, pero la enfermedad inutilizó su brazo derecho.
Cuenta que aprendió este arte gracias al profesor Carlos Méndez Michelín, quien llegó hasta la casa de Emilio por instancias de una amistad de la familia y él le enseñó la técnica del pintado con acrilex y látex en lienzo. 
Emilio perdió la cuenta del número de cuadros que ha creado, pero haciendo un cálculo dice que ya deben alcanzar los 300. “Cinco años que pinto, a veces amanezco mal, adolorido, pero sigo trabajando. Como antes no tenía los materiales no pintaba muy seguido y eso era triste para mí, es que no podía conseguir las pinturas, los pinceles, ahora que tengo, pinto casi todos los días. Los cuadros son caros, qué vamos a hacer, la gente no sabe mucho de arte, un cuadro cuesta 500 bolivianos”, dice el artista.
Apoyo al artista
El ministro Quintana, en la casa de Emilio, acompañado por el gobernador de Beni, Álex Ferrier, el alcalde de Riberalta, Omar Núñez, y otras autoridades, le entrega pinturas y pinceles que le ha traído desde La Paz, además de alimentos para su familia, pero lo más importante es que ha recomendado que la Empresa Boliviana de Almendras (EBA) otorgue un ítem a Emilio en cumplimiento de la Ley de Personas con Discapacidad. 
Bella, la madre, cuenta que desde que Emilio enfermó ella tuvo que quedarse en su casa para atenderlo y dejó de ayudar a su esposo, Alberto Brahtwaite (68 años), quien provee a la familia con su trabajo en el chaco mediante la venta de plátanos y yuca.
“Yo estoy aquí nomás por Emilio, desde que se enfermó yo me he quedado aquí en la casa para atenderlo, ha sido difícil pues, pero él, sea como sea, hace sus cuadros y está muy bien que pinte. Cuando se enfermó no sabíamos lo que era, parecía resfrío nomás y después se fue empeorando y no teníamos dinero, era triste”, dice Bella.
Emilio vive con su padre y madre, su hermana Ángela de 28 años y su sobrina Anita de cinco. Ángela cuenta que su hermano, con su habilidad y pese a su situación de discapacidad, ayuda en la casa cuando vende sus cuadros, y ella, que es enfermera, le lleva medicamentos y vitaminas.
Después de la visita del Ministro, atrás queda esa casita de madera, con techo de calamina y el piso de tierra, donde un artista que tiene casi todo el cuerpo paralizado retrata la bella tierra amazónica de Riberalta, en el departamento del Beni.
Quintana, conmovido con la demostración y esfuerzo del pintor, a pesar de que no es la primera vez que lo visita y le trae ayuda, solicita a los encargados de la Agencia para el Desarrollo de las Macrorregiones y Zonas Fronterizas (Ademaf) que ayuden a refaccionar el piso, las paredes y otras dependencias del domicilio del pintor. La casa está situada en el barrio Abaroa sobre la Avenida Amazónica. Emilio agradece, lo mismo que su familia, y se despide de los visitantes.
 

“Está muy bien que mi hijo pinte”.

Ella es la madre de Emilio, tiene 66 años y ha dedicado casi toda su vida a la atención de su hijo.
“Estoy un poquito enfermita, tengo depresión, es que me han operado hace unos dos meses y después de eso me vino esta depresión. Pero bueno, está muy bien que mi hijo pinte, es que lo hace bien. Con lo que ha traído el Ministro estoy contenta. Quiero que me ayuden a mejorar esta casa, tiene dos cuartos, una cocina, quisiera que se mejore.
Yo estoy aquí nomás (en casa) por Emilio, desde que se enfermó yo me he quedado aquí en la casa para atenderlo, ha sido difícil, pero él, sea como sea, hace sus cuadros y está muy bien que pinte. Cuando se enfermó no sabíamos lo que era, parecía resfrío nomás y después se fue empeorando y no teníamos dinero, era triste, yo estoy aquí nomás por Emilio.
Yo le digo, gracias al Ministro (Juan Ramón Quintana), ojalá que con EBA se vendan los cuadros de mi hijo, y también porque le regala los materiales para que pinte. Gracias”.
 

“Tiene el don de pintar”

Sandy Cecilia Vásquez Suárez tiene 24 años y estudia la Carrera de Ingeniería Civil en la Universidad Autónoma del Beni José Ballivián, en Riberalta. Trabaja en la Dirección de Ingeniería Social de la Agencia para el Desarrollo de las Macrorregiones y Zonas Fronterizas (Ademaf) Riberalta. Ella admira a Emilio.
“Yo admiro a Emilio porque a pesar de sus condiciones, a pesar de ser una persona que sufre discapacidad, quiere salir adelante mostrando su don de pintar y además lo hace muy bien. 
He visto sus cuadros y realmente son buenos. Ahí muestra lo que es esta región, esos paisajes tan lindos, incluso los animales que en el monte se encuentran. Sus lagos, sus ríos.
Yo quisiera que el Gobierno mejore sus condiciones de vida, su vivienda, que le ayude con los materiales, con las pinturas que él necesita para que siga pintando. Yo creo que toda Riberalta siente admiración por él y se siente orgullosa de tener un artista como Emilio Brahtwaite”.