Luzmila Carpio vuelve a presentarse en Bolivia después de una década

Foto: Jorge Mamani.
Luzmila Carpio posa con su charango.

Por: Diego Ponce de León Murillo

"Hay un mensaje profundo de conciencia en mis canciones para mejorar la relación que tenemos con la Madre Tierra”.

"Yo veo un desarrollo muy bueno en el país, hay un progreso. Antes existía mucha pobreza, ya no, pero los bolivianos tenemos que ser más generosos y dialogar más”.

Luzmila Carpio es un artista y cantante que goza de un timbre de voz que puede reproducir únicos sonidos de la naturaleza, ella nació en Qala Qala, ayllu Panacachi del departamento de Potosí.
No precisa los años que tiene porque no le parece importante, pero con mucho entusiasmo apunta a decir: “más bien, mientras más años se dura es mejor, y hay que aprovechar las posibilidades de seguir haciendo música y compartirla en representación del país”.
Los momentos más importantes fueron los de su niñez, la transmisión de las costumbres quechuas de su abuela y de su madre enraizadas en las lenguas. Ella recuerda que a los 11 años de edad recién comenzó a hablar castellano.
Para este mes y como tributo a la Pachamama, Luzmila tiene programada una gira nacional titulada  Celebración, que inicia en La Paz este sábado 27 y domingo 28 en el Cine Teatro 6 de Agosto, continúa el 5 y 6 de septiembre en el teatro Achá de Cochabamba y en octubre seguirá en Santa Cruz y en Potosí.

¿Cómo conseguiste desarrollar esa particular voz? 
Los momentos más importantes fueron los de mi niñez, la transmisión de las costumbres quechuas de mi abuela y de mi madre están enraizadas en las lenguas y culturas antiguas. Recuerdo que a los 11 años de edad recién comencé a hablar castellano.
Hasta este momento perduran los sonidos de algunos instrumentos que llaman a la lluvia o apaciguan el granizado o ese tipo de fenómenos que nos rememoran el respeto a la Madre Tierra.
Han existido momentos difíciles con nuestra divinidad Pachamama, y en todos los lugares de Bolivia rendimos un homenaje, un tributo de respeto y con el reconocimiento que se merece. Yo lo hago con mis canciones.
¿Cómo interpretas tu relación con la madre tierra?
Mis ancestros me enseñaron a tenerle respeto a la naturaleza, a todo lo que hay en ella: desde una planta hasta el canto de los pájaros.
Todo está vivo, el aire que respiramos, el agua que sale de una cascada o una vertiente, eso me lo hacía escuchar y contemplar, lo que desarrolló mi amor por toda esa vida.
Los rituales que realizo los hago en homenaje a ella en mis canciones, pero esto se está olvidando con las nuevas generaciones, sin embargo confío en que mi obra les recuerda que ellos (la juventud) deben tomar conciencia y retomar estas ideas.
Siempre compongo las canciones en quechua, principalmente para nuestros pueblos.
 
¿Qué es lo que más te gusta hacer? 
Escucho mucha música, voy a la calle, salgo a conciertos, voy en minibús de parada a parada porque me gusta recorrer toda la ciudad.
El Teleférico también es una opción muy bonita; yo veo un desarrollo y un progreso en el país, antes existía más pobreza, pero los bolivianos tenemos que ser más generosos y dialogar más. Tengo esa idea porque la naturaleza tiene esa voluntad y nosotros debemos aprender para mejorar.
Por el momento vivo en Francia, estaré hasta fin de año allá, y yo creo que mi próximo destino será la ciudad de La Paz. Mi arte, yo creo, fue lo principal que me llevó hasta Francia, mis presentaciones y la valoración del público que me ha demostrado son invaluables.

¿En qué más estás trabajando?
Tengo un proyecto entre manos, pero hasta que esté completamente listo y en la montaña no le puedo contar, son mis creencias y quiero que se cumplan mis deseos, entonces quiero comunicarlo en su momento. Sólo puedo adelantar que es un disco y que mi voluntad es que salga en enero del próximo año.