Experiencia musical que eleva sentidos e integra mundos

Jackeline Rojas Heredia

Los colores de la noche, los tonos lilas, magentas o simplemente la media luz del ambiente, permiten estar como se está con los ojos cerrados sin estarlo y disfrutar de la interpretación musical, de dos bandas o grupos, que el pasado jueves se presentaron en el Espacio Nuna.
‘Homenaje a Bolivia’ fue el título de la interpretación musical de varios temas que integran el folklore nacional, pero que en esta oportunidad fueron fusionados o se presentaron con arreglos de jazz o clásico. La interpretación del Tango Illimani, composición que hizo vibrar de emoción al público presente que pidió repetir. Un solo de fagot, Mauricio Wayar interpretó una cueca.
Música boliviana cuya armonía eleva los sentidos y es respetada por los instrumentos clásicos, por arreglos que la hacen única, antigua y nueva a la vez, un flujo de comunicación que integra lo nacional, el pasado con el presente y futuro, que atrae y convoca la creatividad juvenil. 
 También se interpretó algo del folklore internacional como una cumbia colombiana que despertó la imaginación de caderas mecidas de derecha a izquierda y viceversa, un embrujo de colores con aroma tropical.
Exquisitez de arreglos preparados con una maestría impresionante, al igual que la interpretación vocal de una joven. Indagando un poco, varios de los integrantes de ambos grupos Takesi y Reverdecer, inicialmente fueron folkloristas y posteriormente se dedicaron a perfeccionarse en los instrumentos musicales de su preferencia. Otro punto importante para la realización de presentaciones de tan alto nivel es el tiempo que los músicos invierten para crear arreglos, fusionar ritmos, buscar acordes adecuados. 
La música en ese punto se hace vida, expresión y comunicación entre los intérpretes y el público. La música se hace piel, aroma, noche, día, tierra, país y universo pleno.