Espacios que transportan a un lugar en el tiempo

Foto: Jorge Mamani.
Ambiente principal de la Costilla de Adán.

La Costilla de Adán y la Chopería son espacios de la noche que entre sus paredes guardan artículos que reviven la historia.

Diego Ponce de León Murillo
La ciudad de La Paz tiene infinidad de historias que contar, pero existen lugares que transportan a los visitantes y permiten retomar las raíces de la historia y repensar la manera en que se vivió hace años y siglos.

Las antigüedades pueden contar las historias, delatar el paso del tiempo y cómo se solía vivir en otras épocas. Dos espacios de La Paz parecen museos que exhiben y transportan a los visitantes a un pasado que en cierta parte experimentaron sus antepasados.
La Costilla de adán
La Costilla de Adán abrió sus puertas hace casi 10 años. Siempre fue la casa de Roberto Cazorla, el propietario. Él recuerda que varios de sus amigos artistas le pedían, luego de cada evento, muestra o presentación, el favor de ofrecer su casa para compartir, charlar, reír y relajarse un poco. 
“Me encantaba hacerlo y gente que no me conocía me hablaba para hacer esto, así conocí a otros artistas de todas las artes: danza, música, teatro, cine, literatura, de todo. En ese tiempo, yo tenía otro trabajo, era estilista y mucha gente me pedía que convierta mi casa en boliche, después de pensarlo bastante me animé y fue un éxito rotundo”, afirma.
El boliche y casa de Cazorla se encuentra en la calle Armaza 2974, detrás de Forum. Una vez dentro su ambiente se siente el traspasar a otra época, inclusive cada visitante siente un cambio.
Roberto estudió escenografía en Buenos Aires, cada puesta y cada disposición está orientada a que los artículos se vean de distintos (cuatro) ángulos, que no agredan la visión de los visitantes y que armonicen el espacio, explicó. Siempre se cambia el lugar de los objetos porque hay que limpiarlos, según el propietario.
Son 40 años de trabajo y recolección de las reliquias de Cazorla “y muchos más”, tiempo en el que coleccionó artículos con un valor de antaño.
“Tengo bastantes cosas guardadas que ya no entran en el boliche, pienso que haré un café en el futuro, el cual llevará el nombre del local, pero que sea en otro lugar, decorarlo con parte de mi colección y venderlo”, señala el propietario.
El espacio no es lucrativo, es un lugar para disfrutar con los amigos o con la soledad de uno y apreciar la tranquilidad reinante, conversar de actividades culturales o hablar de la vida.
La música es muy selecta, el reguetón y la cumbia no tienen cabida en el boliche. “No tengo nada en contra de esos géneros musicales, pero cada cosa tiene su lugar y tiempo, aquí no lo es”, asegura Roberto.
Etimológicamente hablando, la Costilla de Adán tiene un significado muy fuerte en la religión, vendría a ser Eva, por ello existen manzanas y serpientes en todos los espacios, según el propietario. 
Entre las anécdotas que se tejieron en torno a este ambiente, Cazorla contó: “Una noche suena el timbre y entra un gorila uniformado, grandote, parecía un seguridad y observa el lugar de costa a costa para ver qué gente y qué ambiente era, luego sale y retorna con los integrantes del grupo Scorpions, fue una gran noche para mí porque tuve la oportunidad de compartir con ellos. También pasaron muchas personalidades del país: políticos, artistas, presentadores de TV, expresidentes, de todo”.
“Hay bebidas de todo tipo, como leche de negro, uno de los tragos de la casa que está hecho con licor de membrillo, dos tipos de leche, canela y un poco de coñac. Por otra parte, estamos sacando el tabaco de la casa, nos va a costar, pero hay que hacerlo. Por las fotografías que tenemos también estamos volviendo a preparar las empanadas de queso de cabra, las manzanas al horno y el tiramizú”, indica el dueño.
La Costilla de Adán está abierto para recibir espectáculos en vivo, entre teatro, recitales acústicos, lecturas y proyecciones de cine porque la intención es difundir cultura.
“En este momento estamos refaccionando muchas cosas porque queremos relanzar el local y en un par de meses podremos hacer más cosas”, afirma.
La Costilla de Adán abre los fines de semana, aunque realmente es el destino coincidir con su apertura. Ahora vuelve a atender al público algunos miércoles y jueves, pero como se dijo antes y según Roberto es “cuestión de suerte”.
La Chopería
“Cuando empezamos este negocio, teníamos muy pocos objetos antiguos. Poco a poco adquirimos fotografías y objetos de antaño en el transcurso de estos años”, relata Omar Valdez, propietario de La Chopería. 
El local fue inaugurado el 6 de noviembre de 1996 y es uno de los bares que más historia tiene y alberga en su infraestructura. En la actualidad, tiene casi 20 años y está en la calle Pichincha de la ciudad de La Paz. 
“Recolectábamos periódicos antiguos y recortábamos las fotografías que luego eran pegadas en una madera para ser colgadas en las paredes como parte de la decoración. Posteriormente tuvimos la posibilidad económica de adquirir fotos originales del señor Cordero, es así como comenzó la colección”, afirma el propietario.
Los objetos fueron adquiridos con el pasar de los años, muchos provienen de la feria 16 de Julio, ahora la gente va a La Chopería para ofrecer artículos que puedan ser de interés.
La propuesta del boliche es mostrar al público cómo fue La Paz y Bolivia en otra época, transportar al pasado a la gente y que la juventud aprecie cómo eran y cómo se hacían las cosas en el pasado.
El público de La Chopería varía, hay muchos lugares y locales donde la gente joven no se siente cómoda porque hay gente mayor o viceversa.
“Aquí tuvimos la posibilidad de reunir a ambas generaciones, la gente mayor viene y se siente cómoda porque llegó a utilizar varios de estos objetos, y a los jóvenes también les gusta porque les atrae las antigüedades y la combinación con la música hace disfrutar del ambiente”, explica Valdez. “Es lindo cuando la gente disfruta de los objetos, más allá de la oferta gastronómica y de los réditos obtenidos se siente mucha satisfacción”, añade.
Por el boliche pasaron personalidades como el expresidente Carlos Mesa, Mariano Baptista Gumucio, Agustín Echalar, entre otras personalidades nacionales. 
Valdez recuerda que varios ambientes y objetos del lugar fueron utilizados para filmar varias películas.
“Tomarse un trago y disfrutar del ambiente o comer algo es lo que se hace aquí, solo o con amigos, es un espacio que ofrece mucho porque tiene tanta historia entre sus ambientes que transporta a remotas épocas”, indica el dueño.
La cucaracha es una de las bebidas de la casa, está hecho de tequila, licor de café y amaretto, por su mezcla sale como un flameado (con fuego), parece un trago fuerte, pero es bastante agradable.
Hay una pizza a la piedra que es una de las ofertas de la casa. Cualquier comensal que lo haya probado recomienda su degustación. “Es agradable y la carta de bebidas es buena también, ahí es el lugar de la noche”, opina un cliente.
La música que se escucha es, en su gran mayoría, rock, reggae, jazz y country. 
“Tengo un proyecto que tiene que ver con los objetos que tengo, tenemos la intención de exhibirlos; estamos trabajando para hacer un museo en Achocalla, pienso que de aquí a un tiempo podremos convertir este sueño en realidad”, explicó Valdez.
Este proyecto tiene la intención de mostrar los objetos y contar, mediante una reseña histórica, su historia procedencia, lugares en los que se utilizaban, etc., con la finalidad de informar a las nuevas generaciones cómo era antes la realidad y las costumbres del país y del mundo.
El local se abre todos los días, excepto los domingos, desde las 19.00 hasta las 02.00. El viernes se extiende una hora más.

Aniversarios

La Chopería abrió sus puertas el 6 de noviembre de 1996, celebrará su vigésimo aniversario.
Según el dueño del local, su próximo paso es abrir un museo público en Achocalla con los artículos que guarda.
La Costilla de Adán se inauguró el 7 de noviembre de 2006, celebrará su décimo aniversario.
 La refacción de la infraestructura está en proceso y se espera que no tarde más de dos meses.