KELEQUELERA, la comunidad más aislada de La Paz

Fotos: Cambio
Los pobladores de Kelequelera, reunidos a la sombra de los árboles.

En la zona los lugareños producen frutas y hortalizas que no pueden comercializar por falta de un camino que los conecte con el resto del municipio paceño.

Victor Hugo Chambi Ocaña
Con sacos al hombro o en las espaldas, Zulma acompaña a su esposo por un sendero, pasan por un puente colgante, navegan y siguen caminando desde Kelequelera hasta Caranavi para vender sus productos agrícolas que cultivan de forma cotidiana y que les servirá para luego comprar ropa y otros alimentos.

“Sufrimos  como mamás, nos esforzamos por mantener a nuestros hijos, cargando nuestros productos, dos horas a pie trasteamos en carretillas, en las espaldas, junto a nuestros esposos llevamos papayas, plátanos, tomates para dar una buena educación a nuestros hijos”, relata Zulma Villanueva, habitante de la comunidad indígena leco de Kelequelera.
Esa comunidad fue declarada Patrimonio Cultural del Municipio de La Paz, pero pese a ello no tiene un acceso carretero y sus habitantes -alrededor de 500 personas- tienen que caminar varias horas para llegar a la ciudad intermedia de Caranavi, donde realizan el intercambio comercial de sus productos.
Kelequelera es parte del municipio de La Paz, en el macrodistrito rural de Zongo-Hampaturi. En ella, las tradiciones indígenas de la nación  leco fueron cambiando de forma trascendental.
Teodoro Chuma, médico naturista del poblado, recuerda que “antes los comunarios, que fuimos 11 personitas, nos vestíamos con unas camisas en forma de combinación y con pantalón de algodón, además se cultivaron parcelitas de arroz, maní, plátano, yuca y camote”.
Una tradición que rememora Choque es que los lecos “cazaban, pescaban y compartían todos, pero ahora ya no es así, cazan alguna cosa y ya es para vender, se cambió totalmente la tradición y la costumbre de la comunidad”.
En la actualidad a esos productos se les debe añadir la producción frutícola de caña, sandía y tomates, productos que deben ser transportados de forma artesanal por la falta de una carretera.
Con el paso de los años, Kelequelera fue cambiando su imagen, hace un par de décadas, los pahichis de paja y palmeras, fueron dando paso a los adobes, los ladrillos y las calaminas, que al igual que los productos agrícolas tienen que ser transportados a pie.
La escuela es otro de los logros que se tiene en la comunidad que poco a poco fue creciendo. Se inició con una escuela primaria y ya desde hace cuatro años van saliendo los bachilleres de dicha unidad educativa.
Henry Chono, director de la unidad educativa de Kelequelera desde hace ocho años, lamentó que las autoridades municipales tengan en el abandono la infraestructura y el equipamiento de ese núcleo educativo que reúne a unos 96 estudiantes que vienen de diferentes comunidades, inclusive caminando durante una hora.
Ante la necesidad de educación, los comunarios decidieron la construcción de unas cuantas habitaciones para acoger a estudiantes de comunidades alejadas, como si se tratará de un internado para que los colegiales puedan estudiar tranquilos.
“Tenemos unas cuantas computadoras, nos entregaron 12 computadoras portátiles, pero de ellas solo dos funcionan, además son obsoletas, quisiéramos que nos las arreglen, igual teníamos seis computadoras de escritorio pero solo dos funcionan”, mencionó Chono.
Además de un acceso carretero, los pobladores de la comunidad de Kelequelera demandan la construcción de una posta sanitaria y una antena de telefonía para estar comunicados con el resto del país.
“Cuando nuestros hijos se enferman no sabemos qué hacer, hay que llevarlos cargando hasta Caranavi, por eso a otros los perdemos, también quisiéramos telefonía para comunicarnos con nuestras familias, no sabemos qué pasa en el país, solamente cuando salimos a Caranavi nos enteramos lo que pasa, seguimos aislados”, reclamó Villanueva, 
Para las autoridades municipales, el principal problema es la falta de presupuesto para atender las demandas que tienen las comunidades de ese macrodistrito del municipio de Nuestra Señora de La Paz.
Ana Apaza, directora de gestión social de la Subalcaldía de Zongo, explicó que el presupuesto asignado desde la sede de gobierno es solamente de dos millones de bolivianos, por lo que se hace insuficiente para atender los pedidos de la comunidad.
Kelequelera desea mantener su identidad indígena y espera que las autoridades municipales se acuerden de esa región.

Un incendio en la escuela desnudó la falta de extintores y botiquines

Nadie se imaginó que ocurriría la tragedia. Aquel día fue como cualquier otro en la escuelita de Kelequelera, cuando de manera inesperada el depósito de colchonetas comenzó a incendiarse. Niños, profesores y comunarios hicieron todo lo posible para sofocar el incendio transportando agua del río, pero no fue suficiente y se tuvo que lamentar la pérdida de un niño que murió calcinado y otro que terminó con sus extremidades inferiores totalmente quemadas.
La tragedia desnudó las carencias de la comunidad y la escuela, en ese instante no se contaba con un extintor para sofocar el incendio, tampoco existía un botiquín de primeros auxilios para atender a los pequeños que fueron víctimas del incendio.
Henry Chono, director de la unidad educativa recordó que esas son dos de las varias falencias que se tiene en la comunidad y que no les permite atender situaciones de emergencia, ya que para cualquier caso tienen que ir -a pie- hasta Caranavi, que es un trayecto de casi dos horas.
La ausencia de un médico hace que don Teodoro Chuma, un anciano de 64 años, y que es naturista atienda las necesidades de los habitantes de Kelequelera con sus remedios caseros.
Caranavi es un municipio vecino, que está cruzando el río Coroico, del otro lado es el territorio del municipio de La Paz y la posta sanitaria más cercana en ese macrodistrito está en Zongo a varios kilómetros de distancia, con quienes prácticamente no se tiene contacto por la ausencia de un camino.
Los dirigentes de las comunidades del macrodistrito Zongo reclamaron a las autoridades ediles, pues son muy pocos los que conocen a la única doctora que se tiene para el macrodistrito, denunciaron que inclusive en algunos meses la profesional solamente está tres días en el recinto sanitario.
Ante esa situación, el concejal asignado a ese macrodistrito, Mario Condori presentó el reclamo de la comunidad ante el pleno del Concejo Municipal, para que las autoridades municipales puedan atender estas demandas y se les dote de equipos e insumos para atender las emergencias.
El pedido principal de las comunidades es cambiar el puente peatonal colgante por uno vehicular.

400 kilómetros es la distancia desde La Paz a Kelequelera, se llega por Caranavi, que está a un par de horas a pie cruzando el río Coroico por un puente colgante.