La OEA pide explicaciones a Temer por el ‘golpe’ en Brasil

RT
El presidente interino de Brasil, Michel Temer.

Fuente RT

Tras un reclamo ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, solicitaron una respuesta sobre el proceso de destitución.

Los diputados Paulo Teixeira, Wadih Damous y Paulo Pimenta del Partido de los Trabajadores (PT) hicieron una presentación ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para solicitar la suspensión del proceso de destitución que se lleva a cabo contra Dilma Rousseff. Los legisladores denunciaron que no hay delito imputable y que, en realidad, se trata de un golpe de Estado.
Si bien todavía la corte dependiente de la Organización de Estados Americanos (OEA) no se pronunció, sí solicitó al gobierno interino de Michel Temer un informe al respecto. Puntualmente se exige que Brasilia “presente explicaciones y argumentos sobre la naturaleza del proceso”. Desde la Cancillería conducida por José Serra se informó que están elaborando una respuesta y que el plazo para presentarla es de siete días.
“No hay ni siquiera un proceso penal, no hay ley que defina esa conducta como crimen, además de todas las infracciones legislativas en el proceso”, dijo Teixeira en su defensa de la mandataria suspendida.
¿De qué se acusa a Dilma Rousseff?
Cabe recordar que la jefa de Estado fue suspendida -y busca ser destituida definitivamente- de su cargo bajo el argumento de haber tergiversado el déficit fiscal del año 2014. El caso se fundamenta en una resolución del Tribunal de Cuentas de Brasil, que no aprobó el presupuesto que el Ejecutivo presentó para ese ejercicio.
“El Estado brasileño gastó más de lo que tenía presupuestado” y decidió emplear “un mecanismo conocido como ‘pedalada fiscal’, que implica endeudarse con bancos para financiar” ese dispendio adicional, explicó el economista de la Universidad de Buenos Aires, Pablo Wahren. Sin embargo, este mecanismo fue utilizado previamente por políticos de todos los partidos de Brasil, sin llegar en ningún caso a un proceso de destitución.
A diferencia de lo que se construyó mediáticamente, Rousseff no está acusada ni involucrada en casos de corrupción.