Monedas y billetes que forman parte del arte, ciencia e historia boliviana

Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Plurinacional de Bolivia

Jackeline Rojas Heredia

Nunca el arte es ocupado, de manera tan hábil y continua, por la ciencia  mientras hace historia como en la numismática. 
Bien lo saben los estudiosos e investigadores que no dejan escapar un solo detalle en cada imagen, figura, punto, letra, que viene en monedas y billetes, obras de arte por si solas, vale decir que mientras ejercemos relaciones económicas e intercambiamos el dinero más de una vez, hacemos que el arte y la historia circulen.
Cada billete, cada moneda, viene con una dosis de historia, con una imagen que hace referencia a un líder político, un personaje notable, un héroe o heroína, región, suceso, figuras que previamente fueron talladas, impresas y dibujadas por un artista. Muchos elementos descubre quien fija detenidamente su visión sobre un billete o una moneda.
Es el primer medio por el cual Bolivia manifiesta su riqueza pluricultural, pero va más allá, y esa profundidad es tarea de quienes sientan ese apetito voraz por conocer más.
Bolivia es un caso excepcional, no hay otro país en América Latina que haya tenido desde 1860 sus propios billetes. 
La afirmación corresponde a un reconocido investigador de la numismática a escala mundial, Richard Cacchione Amendola, director y fundador del Instituto Bibliográfico de Perú, quien junto con un nutrido grupo de expertos se presentará en Bolivia para participar en la Primera Convención Internacional de Historiadores y Numismáticos Potosí 2016, un ambicioso y excepcional proyecto que se desarrollará entre el 19 y el 23 de octubre y que permitirá abrir los ojos del mundo y volcarlos sobre Potosí, como afirma el presidente del comité organizador, Daniel Oropeza Alba.
Cacchione mostró varios billetes, mientras afirmó que el pedazo de papel tiene valor porque dice Banco Central de Bolivia; es un contrato del gobierno boliviano que además ordena pagarse al portador el monto indicado.
La figura central en el caso de un billete antiguo de 10 bolivianos es el rostro de Guzmán Rojas, personaje de la cultura boliviana, en el billete de Bs 100 se ve  la figura de las Heroínas de la Coronilla.
“Los hombres no hicieron nada, las mujeres lucharon. Bravo señoras!  Esto es un documento histórico porque es un acontecimiento muy importante en la batalla por las independencias en 1812, cuando tampoco estuve presente”, afirmó (entre risas) el investigador.
Oropeza añadió que una de las principales misiones de la numismática “es hacer que el billete y la moneda sean lo más difícil de falsificar. Antiguamente, la moneda tenía dos caras, anverso y reverso, luego inventaron su tercera cara, el cordoncillo. Bolivia fue un país que tuvo en la Casa de Potosí tanta tecnología que incluso se pudo imprimir letras en el cordoncillo”, dijo.
Las filigranas  son otro tipo de arte tan exacto y fino con la misma misión de  proteger el billete de cualquier intento de falsificación.
La macuquina potosina dio la vuelta al mundo entero por su cantidad masiva de circulación, en todas las bocas del mundo está la palabra macuquina como sinónimo de esplendor.

Las macuquinas
La importancia de Potosí no está solo en las grandes minas de plata saqueadas en la Colonia, también en el valor que desde el inicio le dieron los españoles a las macuquinas potosinas. 
En 1790, en la ciudad de Nueva York, según relato de Cacchione,  hubo la necesidad  de un sistema de agua, para lo cual se creó la compañía  The Manhattan company (la Isla principal de Nueva York es Manhattan), que formó la Bank of the Manhattan Company, y este banco emitió su propio dinero.
“Junto a Daniel analizamos un billete de cinco dólares que por el lado derecho tiene monedas coloniales españolas, no sabemos, cuando vimos el signo de la ceca, si son de Potosí o de cualquier otra ceca”.
De todos modos, es una prueba más del reconocimiento que se da a la importancia de las monedas españolas. 
Y narró Cacchione retornando a la historia: “Los españoles fueron muy estrictos en mantener la calidad porque habían cecas muy especiales en la metrópoli España, una buena cantidad en México, Guatemala, Bogotá, Lima, Potosí y hasta Filipinas, y algunos más, pero la calidad fue por real cédula. En 1649, el rey mandó a investigar porque parecía que algunas monedas de Potosí no tenían la plata necesaria que debían tener. Su investigación provocó que cuatro personas fueran a la horca”.
La moneda española debía mantener su calidad porque era usada por toda Europa y en las colonias de esos países. Asimismo, en las 13 colonias de EEUU (que finalmente llegaron a ser Estados) se usó la moneda española junto a la británica por su calidad y peso.
Luego de la Guerra del Pacífico, Chile, en 1886, reselló billetes en quintenas de bolivianos. La casa de la moneda en Santiago reselló billetes en Tacna (Perú), en ese entonces bajo dominio de Chile, es decir billetes peruanos pero con moneda boliviana. 
Otro ejemplo, entre 1860 y 1870, en Argentina, entre las zonas de Mendoza, Salta, Rosario, Córdoba, hasta entre Ríos, parte de Uruguay, una serie de bancos privados emitieron billetes en moneda argentina y moneda boliviana, y las dos designaciones fueron moneda boliviana.

Mercurio, el Dios de la Velocidad y el Comercio
Richard Cacchione destacó el uso de la imagen del Dios Mercurio, de la mitología romana, como símbolo del Banco Central de Bolivia. Mercurio representa el éxito, el comercio y la velocidad. No se conoce otra entidad bancaria  en el mundo que lleve esa imagen. El universo numismático presenta múltiples preguntas que precisan respuestas. ¿Como de dónde proviene y por qué una macuquina en forma de corazón? Todo eso se dará a conocer en la próxima Primera Convención Potosí 2016.