En memoria de TURI

Portada del libro de Eduardo Torrico Laserna

Ojo de Vidrio
Se llamaba Eduardo Torrico Laserna, era arquitecto y docente meritorio de la facultad de Arquitectura de la UMSS, pero en lo íntimo era un desmedido palindromista, tal vez el único que jugaba con las palabras a tal grado en Bolivia. La generosidad de Ricardo Serrano hizo que los editara en un hermoso libro de colección (Ed. El País, 2013), en el cual hasta la dedicatoria es un palíndromo: A mamá y a papá y a mamá. Hoy se celebra su misa de nueve días.
En realidad no escribía, los segregaba como una especie de humor acuoso que se deslizara de su imaginación a la mano derecha, y de ésta a la punta del lápiz, y de ésta a la servilleta de cualquier café. Turi escribía palíndromos en trance, como si alguien se los dictara (no vaya a ser su ilustre tía abuela, doña Adela Zamudio, eximia poetisa). Lo hacía con la naturalidad con que respiraba y por eso sus palíndromos son vehículos de su hondo sentido de la amistad. Si fueran joyas físicas (pues patafísicas ya lo son) las exhibiríamos como medallas todos sus amigos; hemos prestado el pecho para que Turi nos clave palíndromos como si nos regalara mariposas o coleópteros multicolores.
¿QUÉ ES UN PALÍNDROMO?
Hay palíndromos famosos, como aquel: Átale, demoníaco Caín, o me delata, de Julio Cortázar. Como se sabe, palíndromo viene del griego palin, que significa ‘de nuevo’ o ‘repetición’. Así aparece también en palingenesia, palimpsesto y palinodia, y alude a una frase que se puede leer al derecho y al revés. Por un orden puramente convencional, los palíndromos están hechos de palabras, pero hay criaturas similares hechas de números: los números capicúas, que señalan la misma cantidad al derecho o al revés. Capicúa, según la versión más aceptada, viene del catalán cap y cúa: cabeza y cola. Este origen inquietante de palabra tan simpática me ha inspirado las líneas que siguen.
A diferencia del macho que tiene una falla de origen que le cuelga como el apéndice, la hembra es un animal capicúa y la mujer es un palíndromo: comienza y termina, termina y comienza en una boca. Es una serpiente de dos bocas, que tantas delicias provocan. Una serpiente que, en ese conducto místico, tan cantado por músicos y poetas, es llamado por unos Kundalini y por otros Anfisbena. La práctica más venerable del yoga escribe un palíndromo superior en la vida sexual de la pareja cuando despierta a la serpiente interna de la mujer, llamada Kundalini. Hombre y mujer se sientan frente a frente, conectan sus sexos, unen sus manos, encienden el fuego de sus vientres con la respiración adecuada y provocan un corto circuito que despide llamas por encima de sus respectivas cabezas.
La Anfisbena, bello nombre de mujer, es un ser imaginario cuya descripción figura en el Manual de Zoología Fantástica, de Jorge Luis Borges. Su nombre es una palabra griega y significa ‘que va en dos direcciones’. Dicen que la vio Plinio, aunque Sir Thomas Browne, en el siglo XVII, juzgó imposible su existencia. Uno puede reconocer sus jeroglíficos en el juego de mesa conocido como Serpientes y Escaleras. La escalera sirve para ascender a una casilla que representa el éxito, la derecha, la luz, el premio, lo masculino, y la serpiente se usa para descender a otra casilla que representa la derrota, la izquierda, la oscuridad, el castigo, lo femenino. Dicen que es un juego bíblico inspirado en el capítulo 3 del Génesis. Este juego es un tributo a Anfisbena, el nombre secreto de esa forma perfecta que es la mujer palíndromo.
Puede darse el capicúa triple, si la hora, el día y el año son números capicúas. Así fue el 20 de febrero de 2002 a las 8 de la noche con dos minutos que se escribe 20:02 del 2002 del año 2002. Pero no podrá repetirse más, porque el 3003 del 3003 no consignará esa hora imposible: las 30 con 03 minutos. Pues bien: el autor de esta nota se precia de haber festejado su cumpleaños con un brindis a horas 20:02 del 2002 del año 2002, y no es el único, pues el pintor Edgar Arandia Quiroga nació el mismo día, mes y año… capicúa.
PALÍNDROMOS QUECHUAS Y AYMARAS
Hay palíndromos en muchos idiomas, libros enteros en alemán e inglés, como también hay palíndromos quechuas, que recogió Blithz Lozada en su magnífico libro sobre la Cosmovisión Andina, un idioma secreto de los incas que se basaba en palíndromos. Víboras que se muerden la cola, símbolos mágicos que aluden al tiempo circular, al espacio de cuatro dimensiones, no solo latitud, longitud y espesor, sino también tiempo, como era la cosmovisión andina y también la teoría de la relatividad de Einstein, de modo que lo que ocurrió en el pasado puede volver a ocurrir.
Dicen que el aymara se habló en el Kollasuyo hasta el reinado de Tupac Yupanqui porque el quechua se usaba como idioma secreto de ceremonias y ritos. El oráculo de los incas era el de Pachacámac y hablaba usando palíndromos y metátesis (es decir, al vesre, como decir ñoba en lugar de baño). Frases sagradas, míticas: ocultas, como las siguientes: kamamamak, callallallaky kamamamak cay, que significan ‘sembrados lozanos y fértiles’ y ‘fertilidad’. La repetición de sílabas inclusive por tres veces en una misma palabra sugiere la idea de ciclo y reiteración; es el caso de k’anananay, phatatatayy pharararay, que significan ‘reverberar incandescentemente’; ‘patalear’ y ‘convulsionarse’ o ‘sacudir las alas con violencia’. (Hay que pensar que el plural en aymara y quechua es una palabra repetida: Calacala, Queruqueru, Patapatapi, Moqomoqompi).

(Más palíndromos en una segunda parte).