Vecinos recuerdan a ‘cHOCO’, la mascota DEL MILLÓN DE AMIGOS

Cambio
‘Choco’ antes del primer ataque.

 

Nadie sabe de dónde vino, solo que un día, hace 12 años, apareció en la plaza Bolivia para no irse nunca más de ese lugar. Ya había el servicio de trufis a San Pedro, cuya parada se ubicaba en dicha plaza, sobre la avenida Satélite y Choquito se acercó a los choferes buscando algo de comida que afortunadamente recibió.
Valerio Condori, dirigente del sindicato San Cristóbal Expreso, contó que el can se fue acostumbrando al lugar e hizo de cada uno de los choferes parte de su familia. 
“Esas veces dormía en las jardineras, por las mañanas se perdía, parece que iba al mercado a buscarse la vida, y por las tardes venía a la parada a hacernos compañía y ahí se quedaba hasta la noche, para cuidar a los compañeros que hacían el servicio nocturno”, contó.
El dirigente recordó que ‘Choco’ recibió este nombre por uno de los afiliados, que también era llamado con ese apelativo, y que “sagrado le llevaba sus huesitos y comida todos los días”.
El peludito ya se había ganado el corazón de los choferes, pues se dedicó de lleno a cuidar la fila de usuarios que se formaba por las mañanas y a las dos de la tarde. Allí conoció a varios vecinos, quienes se hicieron sus amigos. 
Waldo Alarcón, del sindicato Eduardo Avaroa Correcaminos, relató que ‘Choco’ era sumamente cariñoso y disciplinado, y aprovechaba las filas de pasajeros para saludar y jugar con varios de ellos. 
“Jamás mordió a ninguna persona o a otro perro, sí labraba pero nunca lastimó a nadie, era muy educado”, dijo. 
Como si alguien le hubiera asignado el trabajo de guardaespaldas, ‘Choco’ comenzó a acompañar a los usuarios hasta sus casas, sobre todo por las noches, cuando la oscuridad de la noche era propicia para que malvivientes asalten a vecinos. 
También protegía a los choferes de los borrachos y drogadictos, a quienes no toleraba y les ladraba hasta que se alejen de la plaza Bolivia. 
David Frías, del sindicato Expreso, contó que en una ocasión defendió a un chofer que era agredido por un borracho que no quiso pagar la carrera. “Le saltó al borracho y lo hizo asustar, lo defendió al compañero como si fuera su dueño”. 
Para entonces la fama de ‘Choco’ se extendió y sus fieles amigos comenzaron a preocuparse por su bienestar. Andrea Gonzales, de la Organización de Voluntarios al Rescate de Animales (OVRA), recordó que varias familias querían adoptarlo e incluso llegó a vivir en una casa, pero a la primera oportunidad que tuvo huyó para retornar a la plaza Bolivia. 
Los amigos de ‘Choco’ entendieron que para el animal la plaza era su hogar, por eso se preocuparon de darle todas las comodidades posibles: le pusieron una casita, revestida con plástico, para protegerlo del frío, tenía su platito de comida, y hasta ropa le pusieron. 
“Cariño y comida nunca le faltaron a Choquito”, afirmó Andrea, pues el perrito, que era el adulado del barrio, siempre tenía una hamburguesa, un anticucho o un relleno en su plato para saciar su hambre. 
Incluso creó su propia manada de perros callejeros que resguardaban la plaza Bolivia. 
Venganza 
Pese a todo, ‘Choco’ estaba expuesto a la inseguridad, pues en 2014 fue apuñalado, presuntamente por indigentes o pandilleros que lo dejaron muy malherido. Con la vida pendiendo de un hilo, Choquito fue llevado por sus amigos a un veterinario, con la esperanza de salvarle la vida.
Llegó a las manos de Félix Chambi, un veterinario que tiene su consultorio frente a la plaza El Thinku, en la misma zona, que no dudó en poner todo de sí para salvar al peludito.
A fuerza de cuidados, paciencia y cariño, el doctor Chambi logró que ‘Choco’ se reponga, aunque quedó con secuelas: una ascitis (patología en la que la cavidad abdominal se llena de agua), que complicaba su salud. 
Los vecinos y choferes, realmente preocupados por el can solo pudieron colocarle una nueva chamarra, pues la que tenía quedó en retazos por las cuchilladas, y en la parte del lomo escribieron un mensaje, a modo de ruego, que pedía no lastimar al perrito, pero el mensaje fue desoído, porque ‘Choco’ fue atacado nuevamente y esta vez no pudo salvarse. Lo mataron el 22 de octubre de 2014.
Valerio Condori presume que fue una pandilla que lo atacó, pues Choco no los dejaba operar en la plaza Bolivia y “por venganza lo mataron”. 
Como manda la tradición andina, cuando muere una mascota querida, Choquito fue enterrado en una de las jardineras de la plaza Bolivia, al lado de la parada de trufis Correcaminos y una lápida fue construida sobre su tumba, a la cual jamás le faltan flores.