El parto, entre la tecnología y las tradiciones

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Una mala experiencia marcó el futuro de  Paula Charcas, quien asegura que durante el parto de su primer niño recibió malos tratos de algunas enfermeras y médicos del nosocomio de su comunidad. 
“El dolor me obligaba a gritar, para mí era una experiencia nueva, y las enfermeras me pedían silencio porque asustaba a las otras pacientes, pero no podía evitarlo, y durante toda mi estadía ahí me tenían mala voluntad”, lamentó Charcas. 
Para su segundo hijo trató a toda costa de evitar  pasar por la misma experiencia, así que optó por acudir a una partera, asegura que le fue mejor con ella. 
“Lo importante es que estaba en la comodidad de mi casa, no tuve que caminar largas distancias para llegar al hospital, además me acompañó mi mamá y mi esposo. Me sentí más  tranquila”, expresó la entrevistada. 
Ella, como casi el 30% de las mamás bolivianas, prefirió dar a luz en otro sitio que no sea un centro de salud (de acuerdo con los datos del Censo del  2012). Confió en el conocimiento de la matrona que le fue heredado de generación en generación. 
“Para nuestros pueblos el parto es algo tan natural como  cuando un árbol da un fruto, simplemente tenemos que escuchar a nuestro cuerpo y confiar en la Madre Tierra”, aseguró Neyda Flores, partera de Samaipata, Santa Cruz. 
Aunque para muchos este oficio está casi extinto en la actualidad moderna, sin embargo,  de acuerdo con los datos del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), esta práctica está muy latente y tiene la proyección de fortalecerse, pues en Bolivia aún se registran más de 170 parteras, que reciben capacitación. 
“Nosotras sabemos que es importante la higiene, pero también el contacto con la naturaleza, porque los mismos sonidos contribuyen a la relajación de la paciente”, dijo Flores. 

Tecnología moderna
Además de la higiene, el buen trato y la cordialidad pesan bastante en el momento de elegir las circunstancias del parto y eso es precisamente lo que ofrece la clínica Talentum de la ciudad de La Paz. 
Sin embargo en este caso priman los avances tecnológicos como alternativa al alumbramiento.
Después de un congreso internacional en Paraguay, Luciano Gutiérrez, ginecólogo, obstetra y especialista en perinatología, tuvo la iniciativa de implementar en el país, principalmente en La Paz, el servicio de alumbramiento en agua. 
“Consiste en un proceso de relajación donde los dolores del parto son más llevaderos y se acorta el tiempo de dilatación gracias a un hidromasaje con agua atemperada”, explicó el galeno. 
Esta clínica cuenta con una piscina y un jacuzzi donde la gestante puede ingresar junto con su pareja al agua de 35 grados centígrados. 
Es supervisada por un equipo multidisciplinario que se encarga de velar por su bienestar y el del bebé. 
“Tenemos a las enfermeras,  al anestesiólogo, a un fisioterapeuta y al ginecólogo, entre otros que vigilan a la madre”, dijo Gutiérrez. Esta técnica tiene menos de tres meses al servicio de las gestantes, no obstante ya fueron diez las mujeres que optaron por este servicio, que en la clínica Talentum no representa un costo adicional. 
“Por estudios científicos sabemos que los hidromasajes y el agua caliente hacen que los músculos se relajen, y los dolores disminuyen considerablemente”,  agregó Gutiérrez. 
En ese sentido, Mauricio Lara, fisioterapeuta de la clínica, manifestó que se tuvo algunos casos en los las mujeres ingresaron al agua con cuatro de dilatación y en menos de 20 minutos se llegó a ocho, listas para el parto. 
De las diez experiencias solo una concluyó con una cesárea, en las otras se produjo un parto natural. 
Para brindar este servicio la piscina y el jacuzzi permanecen cubiertos, pues el momento menos pensado se necesita que el agua esté a 35º y el agua esté sin contaminantes. “El 16 de julio tuvimos una gestante que llegó a las cuatro de la mañana, para ello el espacio también debe estar acondicionado a temperatura y listo para su uso, es así durante las 24 horas del día”, aseguró el galeno.
Además de los hidromasajes, la clínica ofrece un servicio integral, pues se utilizan también velas aromáticas, se brindan masajes y ejercicios de respiración durante la inmersión. 
“Esta clínica también cuenta con un miniauditorio, donde, a través de una pantalla gigante,  los familiares de la gestante pueden observar en directo el momento del alumbramiento. Es una experiencia inolvidable para toda la familia, en especial para los abuelitos, que conocen al nieto desde el primer momento de su llegada”, resaltó el galeno.