la saya ayudó a visibilizar el pueblo afroboliviano

Fotos: Cambio

 

El  primer hito es la saya boliviana, y el segundo es la realización del  Primer Encuentro Afroboliviano, en la ciudad de La Paz en 2001, donde emanan propuestas políticas para lograr satisfacciones políticas, donde se habla de derechos, de igualdad de oportunidades, es un derecho que el Estado tenía que dar. 
Los encuentros se realizan cada año hasta que en 2006, con el inicio del mandato del presidente Evo Morales y la instalación de la Asamblea Constituyente, que elabora la nueva Constitución Política del Estado, se incluye a los 36 pueblos y naciones indígenas. 
En esa línea, logran que el artículo 32 de la Constitución diga expresamente: “El pueblo afroboliviano goza, en todo lo que corresponda, de los derechos económicos, sociales, políticos reconocidos en la Constitución para las naciones y pueblos indígena originario campesinos”. 
La Ley 045 Contra el Racismo y Toda Forma de Discriminación, promulgada el 8 de octubre de 2010, es otro gran avance.

Inclusión pública
Ballivián, uno de los fundadores del Consejo Nacional Afroboliviano (Conafro), ingeniero agrónomo y actualmente primer adjunto de la Defensoría del Pueblo, menciona como el tercer hito la inclusión en cargos públicos electivos en la Asamblea Legislativa Plurinacional y en la Asamblea Legislativa Departamental de La Paz, al lograr que la nueva Ley de Régimen Electoral los incluya con un titular y suplente, lo que “es una conquista”. 
Todos esos logros son fruto del trabajo desarrollado por el Conafro, fundada el 2 de agosto de 2011, de acuerdo a sus estatutos elige a su directorio cada dos años. El 18 de junio fue elegida como nueva secretaria ejecutiva Wendy Pérez Salinas. 
Conafro también impulsó la creación del Instituto de Lengua y Cultura Afroboliviana y el Consejo Educativo Afroboliviano, que desarrolla una interesante labor en favor de la comunidad.
Tal como ocurrió con la Constitución, aspiran a ser incluidos en los estatutos autonómicos de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, así como en las cartas orgánicas de los municipios de los Yungas, donde hay población históricamente asentada, con el de fin de tener representación.
“Nuestro reto fundamental es el reconocimiento de nuestra lengua, que está en proceso de construcción (tenemos un diccionario), y de nuestro territorio no importa con discontinuidad, pero nos permitirá ejercer nuestra autonomía”, expresa el exejecutivo de Conafro.  
La comunidad afroboliviana aspira a que el Estado reconozca el aporte de los ‘afros’ en la Guerra de la Independencia, donde “fuimos adelante”, dice Ballivián, y afirma que también se debe reconocer su contribución en la minería en Potosí, en la agricultura, especialmente en la coca y el café, en los Yungas.

Espacios propios
Al igual que los residentes de otros lugares del país, como los cambas que tienen su ‘casa’, los chapacos su ‘embajada’ y otros que cuentan con locales donde frecuentan los oriundos de esas regiones, los afrobolivianos tienen sus espacios en la zona Villa Fátima, que es la puerta de ingreso de la ciudad de La Paz a los Yungas.
Se trata de un restaurante y un boliche con platos típicos afros, “donde siempre se encuentra a amigos”, dice Ballivián, e indica que esos sitios también están abiertos para todos.
Al margen de trabajar por una mayor inclusión, los ‘afros’ están empeñados en que su cultura también sea conocida por las nuevas generaciones de la comunidad, ya que es importante que conozcan y valoren todo lo concerniente con sus raíces.
“No hay que olvidar que la inclusión es una conquista social que se va construyendo de manera paulatina, y La Paz ha sido el puntal de todo este proceso, le siguen Cochabamba, Santa Cruz, que van marcando la existencia del pueblo afroboliviano