“El dinero que se escapa a los paraísos fiscales afecta a las políticas sociales”

Carlos Barrios
Susana Ruíz Rodríguez

 

La investigación hecha pública por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ por sus siglas en inglés) al revelar documentos de la asociación de abogados Mossak Fonseca, fue la apertura para que en muchos países, incluido Bolivia, conozcan los alcances de cómo empresas o personas particulares, que utilizan ‘palos blancos’, evaden el pago de impuestos y destinan sus ganancias hacia los paraísos fiscales, que dan facilidades a estos consorcios financieros.
Para conocer con mayor precisión la realidad de estos paraísos fiscales, Democracia Directa conversó con la responsable de Justicia Fiscal de Oxfam, Susana Ruíz Rodríguez, quien llego en julio al país por invitación de la Comisión Especial Mixta de Investigación de empresas y empresarios bolivianos relacionados a los ‘Papeles de Panamá’.
¿Qué representó la revelación de los documentos de la firma de abogados, Mossack Fonseca?
Lo que se conoce como los ‘Papeles de Panamá’ ha sido, hasta el momento, la mayor filtración de la historia. Nunca se había producido una filtración tan grande. 
Esto demuestra varias cosas. Primero, para nosotros todavía los paraísos fiscales siguen siendo un problema muy activo y en muchos ámbitos políticos se había planteando abordar soluciones para poner coto a los paraísos fiscales. Nosotros llevamos tiempo levantando datos, estadísticas y ejemplos, para demostrar que no era verdad, que las soluciones políticas no habían resuelto el problema.
Sale a la luz un escándalo tan grande, lo que revela que es un problema muy amplio que, además, cubre y afecta a todos los países, de todas las regiones, y cubre todos los sectores y personas. En estos casos hay una amplia participación de actores políticos, como en el caso de Bolivia. En otros países se develaron vínculos en los ámbitos de Gobierno. Esto necesita de soluciones muy amplias y además coordinadas, porque no puede ser solamente, Panamá, sino que necesita soluciones amplias.
¿Cuál es el significado político que engloba esta revelación?
Un reto a una especie de ideología de corriente internacional que se había estado generando durante estos años, que quería negar la existencia de paraísos fiscales para defender un poco el funcionamiento, las vías por las que algunas grandes fortunas o empresas están fugando capitales.
Es para nosotros quizás el significado político de un contrapeso, una ideología que había cerrado la posibilidad de poner en la agenda política internacional las soluciones, que de verdad, podrían ser efectivas contra los paraísos fiscales. También hay una presencia amplia de actores políticos. Hemos visto ministros, primeros ministros y muchas personalidades del entorno de altos directivos implicados, quizá sea una de las razones también por las que no se pudo avanzar más en estas decisiones. Había un bloqueo, desde dentro, por intereses creados en lugar de plantear las necesidades de la mayoría.

¿Cómo podían operar estas empresas sin tener registros en sus naciones? ¿La actividad de todas estas firmas fue lícita o no?
Hay mucha demagogia sobre si son lícitas o ilícitas. Constituir una sociedad offshore en Panamá o en cualquier paraíso fiscal no es de por sí ninguna actividad ilegal, pero el uso que se haga de esta sociedad sí que puede ser ilícita. Cuando se crea una sociedad sin declarar a la organización tributaria, al fisco del país de origen, el capital, los activos, los recursos, que están en esa sociedad o la actividad que se va a desarrollar, es lógico pensar que se ha creado para ocultar esos recursos y también cuando se crean esas sociedades con muchos niveles de filtros; se crean con testaferros sin hacer visibles los propietarios reales de las empresas con muchos niveles de intermediarios para que sea más difícil rastrear la propiedad. El capital, los activos, pues lógicamente hay que pensar que la intención a la hora de crear estas sociedades no es tanto la de desarrollar una actividad lícita, sino tener la intención de ocultar recursos y defraudar a las entidades estatales.
Dicen que en estas entidades financieras con facilidad se lava dinero ¿Es verdad aquello?
Los paraísos fiscales son uno de los mecanismos utilizados para el blanqueo de capitales, lavado de dinero, y es cierto que la falta de transparencia, capacidad de las legislaciones nacionales para identificar a los propietarios de las cuentas o de las sociedades, al no existir estos controles, permiten ocultar el origen de estos fondos.

¿Qué elementos se han conocido con la pesquisa que usted realizó?
Lo que se ha conocido, quizás se ha hecho público algo que ya se conoció, es que empresas como Mossack Fonseca o los bancos han desempeñado un papel de intermediarios muy activos, sin esos intermediarios, sin los bancos y sin despachos de abogados, como Mossack Fonseca, esas prácticas en paraísos fiscales no podrían existir. Nosotros calculamos que Mossack Fonseca en un momento dado estaba creando una sociedad cada diez minutos, una asociación offshore. Esa hiperproductividad no ha podido estar ajena a los ojos de legisladores de otros países. Es evidente que Panamá y despachos como Mossack Fonseca han sido muy activos y hay un conocimiento de estas prácticas y lo mismo de otros bancos. Hay 500 grandes bancos que han aparecido vinculados a los ‘Papeles de Panamá’, lo cual demuestra que hay una industria detrás que facilita todas estas prácticas y que aún no se ha puesto en marcha todas las medidas suficientes para evitar estas fugas.

¿Cuál es el impacto social de la fuga de capitales?
Hay un coste económico y un coste social muy importante. Hay que pensar que todo el dinero que se escapa a los paraísos fiscales son recursos que no entran al  país y que rompen la capacidad del Estado de financiar otras políticas sociales, de educación, sanidad, políticas que ayuden a reducir la desigualdad, y genera una distorsión entre aquellos ciudadanos, empresas y pequeñas empresas que están cumpliendo son sus obligaciones aportando la parte justa de sus ingresos, y aquellos que no están contribuyendo en la medida de su capacidad generan una distorsión fundamental, porque hay dos posibilidades: todo el dinero que se escapa del Estado puede suponer por un lado que se traduzca en un mayor esfuerzo fiscal que se solicita a los ciudadanos de menos ingresos de la clase media, para poder sostener el funcionamiento del Estado; por otro lado, que se renuncie a aportar a la cobertura social a ciudadanos que realmente lo necesitan, es el ciudadano al final el que sufre las consecuencias de un Gobierno que no pone los mecanismos necesarios para controlar. Los paraísos fiscales son tóxicos, lo sufrimos todos los ciudadanos de todos los países, nos cuesta a todos realmente.

¿Qué elementos se han conocido de América Latina y Bolivia, en particular, tras el destape del caso ‘Papeles de Panamá’? 
Los ‘Papeles de Panamá’ han puesto en evidencia que Bolivia es uno de los países que sufre esta fuga de recursos, por parte de abusos que desarrollan grandes empresas, algunas familias o individuos con grandes fortunas, que están aprovechando vacíos institucionales, vacíos legislativos, o la disfunción que existe entre los distintos sistemas fiscales de varios países.
Creo que los ‘Papeles de Panamá’ nos han puesto ante la evidencia de que los paraísos fiscales y los abusos de los paraísos fiscales, por parte de determinadas personas o empresas, también tocan a Bolivia, no es algo ajeno que solamente ocurre en grandes países.
Es una realidad también cercana a Bolivia, y precisamente desde Bolivia es necesario tener en marcha los mecanismos y soluciones adecuadas.

¿En su exposición del miércoles señaló que la inversión desde Bolivia hacia los paraísos fiscales se multiplicó por siete en los últimos cinco años?
Parte de la investigación que se está realizando es ver cómo ha sido el peso que tienen los paraísos fiscales en la economía de Bolivia y uno de los datos que hemos visto es que se ha multiplicado por siete en estos últimos cinco años.
Realmente lo que se ha ido produciendo es una mayor apertura de la economía de Bolivia a la actividad internacional, mucho más rápido de lo que se ha podido poner en marcha soluciones legislativas para controlar estos flujos de las actividades abusivas por parte de determinadas empresas o individuos. Es un crecimiento que no ha ido en paralelo. Creemos que es una oportunidad, el que estos ‘Papeles de Panamá’ hayan puesto en evidencia que existen estas fugas; y existen intenciones desde la Comisión Mixta para poner en marcha la investigación de cuál es el impacto y poner en marcha las propuestas de soluciones más adecuadas.
Por eso considero que Bolivia se puede convertir en un país pionero para poner solución a este problema.