Temer reduce beneficios a brasileños

Cambio
El presidente interino de Brasil, Michel Temer.

 

El presidente interino de Brasil, Michel Temer, cumplió ayer  tres meses en el poder luego de la suspensión temporal de la mandataria Dilma Rousseff, que enfrenta un juicio político cuya fase final comenzará el 25 de agosto.
Tanto el gobierno interino como el Congreso se ufanan de la supuesta “armonía” lograda con la separación de poderes. La agenda conservadora propuesta por Temer incluye un severo ajuste fiscal, la dejación de las simpatías con el Gobierno venezolano y el ofrecimiento de apoyo a Paraguay y Argentina para evitar que Venezuela asuma la presidencia pro témpore del Mercosur como le corresponde.
La regla fiscal establece un nuevo límite máximo de gasto público, de acuerdo con la propuesta la restricción solo se aplicará a los costos primarios, excluyendo los costes de carácter financiero y tendrá una duración de 20 años.
Una encuesta de Presupuestos y Asesoramiento del Senado indica que si se adopta la regla el impacto en el área social será enorme.
“La Propuesta de Enmienda Constitucional no representa ningún ajuste fiscal a corto plazo. Lo que busca Temer es la liberación de fondos para parlamentarios, los aumentos de los sueldos de funcionarios públicos, todo eso para obtener apoyo político”, explica el profesor Mello.
Mello sostiene que al reducir el papel del Estado, la propuesta abre la puerta al sector privado. “Es un proyecto de reforma estatal que prevé la privatización de todos los servicios públicos, lo cual es muy negativo para la población en general”.
El 12 de mayo, Dilma Rousseff fue suspendida de su cargo por la Cámara Alta Brasileña, ese mismo día Michel Temer pasó a ser el presidente interino de Brasil y desde entonces lleva adelante una agenda neoliberal que se aleja del plan de gobierno de Rousseff.