Fidel castro celebra 90 años con regalo de un sitio web en la red

elnuevoherald
El comandante de la revolución cubana, Fidel Castro

 

Entre las fotografías se encuentran varias del archivo personal de la familia Castro: una de ellas muestra a la madre del exmandatario, Lina Ruz, a lomos de un caballo, otras varias plasman la infancia de Fidel y sus hermanos y puede verse también un retrato de su boda con Mirta Díaz-Balart.
Opinión
Hubo un tiempo —no hace tanto, vale la pena remarcarlo— que hablar de Fidel Castro suponía una herejía absoluta, incluso en ámbitos universitarios y periodísticos, generalmente más plurales. Cuba se había convertido en una especie de mala palabra en el plano de las relaciones internacionales: cualquier atisbo de solidaridad con aquel pueblo “marcaba” al solidario, lo exponía ante tergiversaciones y manipulaciones cuyo único fin era precisamente evitar toda acción solidaria con La Habana con una fría planificación previa.
Esa misma operación, similar a la que hoy está en curso sobre la Venezuela Bolivariana, lejos de intimidar a la dirigencia cubana le sirvió como lección. Había que transitar la poscaída del Muro de Berlín con entereza, un desafío enorme para la pequeña isla en un contexto internacional verdaderamente adverso, prácticamente sin socios ni aliados de peso.
Y Cuba lo hizo con no pocos sacrificios y dificultades: el llamado ‘período especial’ quedó como huella en la historia contemporánea de aquel país. El ADN de la Revolución Cubana, en estas seis décadas, fue precisamente ese: el reponerse ante la tormenta de frente. Sucedió en Playa Girón durante los 60; sucedió ante la proliferación de dictaduras cívico-militares en todo el continente durante los 70; sucedió durante el desmoronamiento de la URSS a inicios de los 90. 
Ante todas aquellas adversidades, la isla cerró filas, lo que evitó que el descomunal bloqueo económico, financiero y comercial de EEUU diera por tierra a aquella experiencia que esperanzó a sectores subalternos en el mundo. El propio Fidel Castro tuvo ese instinto de supervivencia 10 años antes, cuando tras delegar en Raúl los cargos de presidente de Cuba, primer secretario del Partido Comunista, presidente del Consejo de Estado y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, superó las adversidades de salud.
Así, vivió para ver cómo poco a poco Cuba dejaba de ser aquella mala palabra: la isla ocupó la presidencia de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac, 33 países) en 2013, tras lo cual el Gobierno de EEUU decidió avanzar en una normalización diplomática con la isla, comprendiendo que había errado en su política intervencionista.
Los 90 años
Los 90 de Fidel son precisamente eso: una reivindicación a un hombre siempre vapuleado, pero nunca derrotado. Aquella histórica condena en relación al asalto al cuartel Moncada, donde expuso el alegato ‘La historia me absolverá’, puede servir precisamente para comprender que ante las adversidades el nacido en Birán siempre decidió redoblar la apuesta. 
Y ciertamente le salió bien aquel refrán de que “la mejor defensa es un buen ataque”: aquella fue su táctica permanente para salir de laberintos momentáneos. Hoy, en el noventa aniversario de su nacimiento, podemos decir que la historia no solo lo ha absuelto, sino que lo ha puesto entre las personalidades vivas más importantes del mundo entero. Su legado será estudiado en las próximas décadas: Fidel cambió la correlación de fuerzas de la pequeña isla, pero además contribuyó a modificar sensiblemente la orientación de América Latina y el Caribe. 
En momentos donde un intento de “restauración conservadora” aparece en el horizonte de la región hay que reivindicar su mejor legado: de las adversidades también se construyen victorias.

Pensamientos y palabras
Hombres como Fidel son protagonistas de un pensamiento memorable. A lo largo de su vida, Fidel tuvo  la palabra precisa para expresar sus ideas, siempre creadoras, siempre revolucionarias en el más amplio sentido de la palabra.
Con críticas tajantes, reflexiones profundas y una visión muy particular de la realidad, su pensamiento puede calificarse de histórico.
En su autodefensa por los sucesos del asalto al cuartel Moncada, en 1953, expresaba: “Es que, cuando los hombres llevan en la mente un mismo ideal, nada puede incomunicarlos, ni las paredes de una cárcel, ni la tierra de los cementerios, porque un mismo recuerdo, una misma alma, una misma idea, una misma conciencia y dignidad los alienta a todos”.
La revolución cubana
Con un contingente de 82 hombres (el Grupo 26 de julio) abordo del yate Gramma, Fidel Castro desembarcó clandestinamente en Cuba a finales de 1956, siendo casi inmediatamente diezmadas sus fuerzas en un enfrentamiento con el ejército de Batista: solo doce guerrilleros sobrevivieron.