Mercado negro: territorio donde le pagas al ladrón por tu celular

Gabriela Ramos

A Sergio Miranda le robaron el celular y lo primero que hizo fue denunciar el hecho en la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC). Mientras esperaba que le tomen la denuncia, un policía le recomendó que vaya a reconocer su aparato en los ‘barrios chinos’ de La Paz y El Alto o en la feria 16 de Julio, donde las víctimas de robo deben comprar sus propios aparatos para recuperarlos. 

 

El celular perdido era un Galaxy S6 que en el mercado formal se vende a 3.000 bolivianos, pero en el ‘mercado negro’ de los celulares robados se adquiere hasta en 550 bolivianos, sin flasheado (procedimiento aplicado en celulares para reiniciar el sistema).

Sergio reconoció su celular en la feria de la zona 16 de Julio y tuvo que pagar 800 bolivianos para recuperarlo. “Es increíble que haya tenido que pagar al ladrón para tener de vuelta mi teléfono, pero era la única opción que me quedaba porque por el lado de la Policía nunca lo hubiera recuperado”, explicó. 

Miranda contó que cuando fue a sentar la denuncia por el robo de su aparato, lo primero que le pidieron fue acreditar la compra del mismo a través de la presentación de una factura, documento que no tenía, pues adquirió el artefacto de un puesto de venta en la calle Eloy Salmón, que no tributaba y por ende no emitía facturas. 

El jefe de la división Propiedades de la FELCC, capitán Rolando Espinoza, señaló que el problema de Sergio es el de muchos ciudadanos que pierden o son víctimas del robo de sus teléfonos, y cuando acuden a la FELCC para denunciar el hurto, con la esperanza de recuperarlo, no pueden hacerlo por la falta de la factura, único documento que prueba que adquirió el aparato. 

Buscando el celular perdido

“¿Conoce el Barrio Chino en la zona Gran Poder? Vaya por la noche a buscar su celular entre los que están vendiendo, con suerte, si no lo vendieron a los que arreglan teléfonos, lo encontrará. También puede ir a la feria de la zona 16 de Julio, pero vaya temprano, seis o siete de la mañana. Puede que esté en el Barrio Chino de la Ceja”, le recomendó un policía. 

En primera instancia, no pensaba seguir el consejo, pero en la noche se vio buscando su teléfono entre los escaparates y vidrieras de los vendedores ambulantes. 

Había personas en medio de la calle o en un rincón de las aceras con varios celulares en las manos, de distintas marcas y todos de alta gama, pero ninguno de ellos tenía el suyo.

Tras dos días de buscar su aparato, Sergio fue abordado por un hombre joven, de no más de 25 años, que le preguntó si estaba buscando algo en específico. “Sí, el celular que me robaron en la calle, por el centro”, respondió. 

Entonces, el joven le indicó dónde debía buscar su aparato: en la feria de la 16 de Julio, que según él era el lugar donde llevaban los celulares de alta gama y que tenían instalado un sistema antirrobo (configuración vía internet para ubicar el celular mediante el GPS).

Como ya se iba a cumplir una semana desde que el móvil fue hurtado, el joven recomendó a Sergio que vaya el domingo siguiente o “con más seguridad en dos semanas”. 

Miranda no tuvo que esperar tanto, pues el domingo siguiente madrugó para ir a la feria, la más grande de El Alto, y no tardó en encontrar el aparato que le habían robado: le habían cambiado la carcasa y el protector de pantalla, pero lo reconoció por una rayadura que tenía. 

“Al final fue como recuperar mi aparato, pero a la vez como comprar otro nuevo porque le borraron absolutamente todo. Me quedé sorprendido porque pese a que registré mi aparato como dice la ley, los ladrones se dan modos para reutilizarlos y volverlos a vender”, señaló. 

Reutilización

Marco Antonio Vizcarra tiene una tienda de servicio técnico para celulares en la calle 2 de Villa Dolores, en El Alto. Contó que todas las semanas lo visitan personas para venderle partes de teléfonos celulares como repuestos. 

Vizcarra dijo que estas personas están conectadas con los ladrones de celulares, que apelan a ‘charquear’ los aparatos cuando éstos fueron denunciados y bloqueados por las empresas telefónicas una vez que el dueño reportó el robo o pérdida. 

“Hay repuestos que no se consiguen fácilmente, por ejemplo, cuando la pantalla se rompe o se daña el lector de memoria del chip, entonces hay servicios técnicos que trabajan con los ladrones que les proveen de repuestos. De un celular de alta gama fácilmente pueden recuperar unos 1.500 bolivianos, o más vendiendo el aparato por partes”, señaló.