Dos fanáticos del skate se atreven a producir un filme

Foto: Leo Condori.

Diego Ponce de León Murillo

Leo Condori y Alexandre Laprise son dos fanáticos del skate que tuvieron la iniciativa de producir un documento digital de la práctica de este deporte en distintos lugares de Bolivia con la finalidad de impulsar su aceptación.

Patinar sobre ruedas no está bien visto en la sociedad, al menos en la ciudad de La Paz. La gente no respeta ni tiene consideración con este deporte, que consiste en hacer acrobacias en distintos escenarios de la calle. Los patinadores lamentan que la gente los discrimine y no les deje practicar.

Leo Condori y Alexandre Laprise son dos patinadores que se conocieron hace más de dos años y empezaron a considerar la idea de hacer una película que recoja los testimonios del movimiento del skate en Bolivia, además de mostrar las buenas, las malas y las feas experiencias que se producen en el territorio nacional.

A principios del siglo XXI, el skateboarding era uno de los deportes más atractivos del mundo, pero desde los años 50 pasó por muchas subidas y bajadas por las tendencias mundiales. En Bolivia, el skate se inició en los años noventa con pequeños grupos que empezaron su práctica como hobby; sin embargo, a la fecha el movimiento se expande con rapidez.

En el proceso de filmación participaron entre 50 y 100 skaters, pero según los productores, en la película solamente se presentará la crema de toda la información recolectada, es decir, las mejores tomas, que serán como 20 skaters, y los ocho mejores tendrán más participación por la cantidad de trucos elaborados.

 Se filmó en las ciudades más importantes de Bolivia, donde las comunidades de skate son más importantes, como La Paz, Cochabamba, Santa Cruz, Oruro y Sucre.

DESAFIOS DEL RODAJE

Una dificultad para cualquier película de skate es la cantidad de tomas que se hacen, muchas de ellas salen mal y se tienen que repetir hasta que salgan los trucos, que estén bien ejecutados y obtengan la aceptación del director.

“El desafío más grande fue citar a los skaters y esperar que acudan a las reuniones, se involucren y realicen sus trucos con la tabla”, afirma Laprise. 

“Hemos debido filmar centenares de días, más o menos la cantidad de un año de filmaciones para obtener el material adecuado”, añadió.

A veces filmábamos tres o cuatro tricks (trucos) en un fin de semana, pero no era suficiente, esperábamos obtener al menos 50 de ellos de cada uno de los acróbatas, cuenta el productor canadiense.

LOCACIONES PARA PATINAR 

“Estamos en un país donde somos 10.000 millones de habitantes y deben existir unos 1.000 practicantes del deporte, pero solo hay como tres o cuatro skate parks en Bolivia”, argumenta Leo Condori. 

“No todos están bien construidos ni con las características necesarias para la práctica; la mayoría fue hecha por arquitectos futbolistas”, opina.

 “Mucha gente nos echa de forma casi automática (de las calles), eso mostramos en la película. Nos botan sin un motivo o razón, es absurdo, esta película también tiene la intención de cambiar esa forma de pensar”, asegura Laprise.

Por otra parte, hay muchas personas a las que les gusta pararse a ver las acrobacias y trucos que los patinadores ejecutan en lugares públicos. Laprise dice que estas personas están agradecidas de verlos y el objetivo es fomentar una cultura de respeto, paz y admiración entre los distintos artistas, deportistas y la gente común. 

También se quiere impulsar a los gobiernos para que se “deje patinar en las calles y espacios abiertos”, lugares donde nació el skate, una tribu urbana mundial.

EN BUSCA DE OTRAS VISIÓN

“Estamos desarrollando una mirada en el exterior, he establecido contacto con otros países como Argentina y están sorprendidos con las condiciones locales. Les encanta los spots de las ciudades a pesar de que las calles estén dañadas, pero en general les interesa y quieren venir a conocer el país”, dice Leo.

 “Yo patino hace 17 años, he visto desde las raíces lo que es el skate en distintas ciudades como La Paz, Cochabamba y Santa Cruz; definitivamente este viaje nos ayudó a ver la realidad de este deporte. El skate ha crecido, pero aún le falta mucha cultura a las personas”, añade.

“Hay gente que sigue molestando en la calle, nos detiene y nos dice que no podemos patinar ahí, pero no dan explicaciones de la prohibición. No saben que se puede vivir de esto, que es un deporte, que tenemos los mismos derechos de estar patinando en las calles”, dijo.

En marzo se organizó el mayor evento de skate de Bolivia en el Skate Park de Pura Pura, denominado ‘Don’t skate here’ (Raíz sobre ruedas), para lo cual se trajo a gente de Perú, Chile y Brasil que practica este deporte a nivel profesional y se abrió la primera categoría de profesionales en la historia del skate boliviano. Personas de todas las ciudades de Bolivia acudieron al encuentro y se constató que el movimiento es grande y aumenta cada día que pasa.

PELÍCULA

El producto final va a durar entre 30 y 40 minutos, lo que para una película de skate se considera un largometraje porque es un poco distinto a los filmes que salen en el cine. 
El tráiler es muy clásico en su género y ya está en las redes.