Culturas que viven en la memoria del Arte Plumaria

Alexandra Bravo, experta y pionera en el arte plumaria en Bolivia

Jackeline Rojas Heredia

El uso de la pluma en las culturas originarias y ancestrales representó múltiples significados. En la actualidad su uso es limitado, pero existe un interés por recuperar los lenguajes expresados a través de los tipos de pluma, colores, su distribución y los objetos que acompañaron y acompañan, además de las técnicas de preservación que se utilizan.
De inicio se debe aclarar que por respeto a la diversidad de aves exóticas y al sentido de conservación el arte plumaria usa las plumas de aves de corral, vale remarcar que son  aves criadas por los humanos.
Alexandra Bravo Cladera, pionera en la investigación y el surgimiento del arte plumaria en Bolivia, tiene los ojos muy vivos y amplia sonrisa, su delicadeza se expresa en su modo de hablar y moverse con una soltura cautivante. Es una joven con más de medio siglo de edad y con la audacia de una niña que comparte sus descubrimientos.
Hija de Elsa Cladera y Fernando Bravo, maestros sindicalistas que aportaron su vida a la lucha por la educación, Alexandra estudió arte en el país y al salir a Suiza se formó en Psicología; sin embargo lo que más ha hecho a lo largo de 40 años de vivir en Suiza es visitar Bolivia, una vez cada año, concretamente a las naciones indígenas originarias del oriente para ampliar sus conocimientos sobre el uso, significado y lenguaje de las plumas. Aprovechó, en ese tiempo, el contacto con chamanes y otros maestros o guías espirituales ahora desaparecidos.
Ella guarda en su memoria conocimientos transmitidos vía oral por esos grandes chamanes de culturas como la de los ayoreos, moré, moxeño-trinitario, moxeño-ignaciano, ava o chiriguanos. “Hoy los especialistas del arte plumaria han muerto, y muchas veces me invitan a dar conferencias y dictar cursos en la cultura de los tumupasa, tacana. También me han invitado a Potosí y Rurrenabaque. Mi escuela de arte plumaria es itinerante”, explicó.
Su proyecto más anhelado es continuar con la escuela, transmitir todos esos conocimientos que adquirió en cuatro décadas. Cuenta que para todas las culturas indígenas, desde el norte de Canadá hasta el sur de la Patagonia, su objetivo era el respeto a la naturaleza, “No ha existido pueblo, nación, grupo étnico, que no haya conocido el Arte Plumaria. Se puede decir que las plumas significaban para nuestros antepasados lo que hoy significa el oro”, dijo.

Algunos significados
La forma de un adorno plumaria puede definir la afiliación a un grupo étnico, el valor y el coraje del individuo, la dignidad del ser humano. También puede decir mucho sobre la persona que lleva el adorno. Bravo compartió que América a nivel mundial es caracterizada como el ‘continente de la pluma’, no es solo por el enlazado, labrado, sino por la importancia de la pluma. Entonces, la pluma era usada en lo mágico religioso durante ceremonias de sanación, se le atribuye a la pluma, en muchas culturas, un elemento curativo. La pluma es un símbolo. Para los ayoreos, de acuerdo con la especialista, hay un ave, la soñia que nunca matarán, así tengan hambre, porque es sagrada. “Es pequeñita y sale para darte la bienvenida cuando llegas a las comunidades, es como una palomita chiquitita y da mucha paz. Es ave religiosa, los ayoreos jamás las utilizan, solo cuando mueren usan sus plumas para objetivos medicinales y para trabajar con los chamanes”, compartió.
Bravo, sobre la base de sus investigaciones, contó que los pueblos originarios del oriente vivían antes en ese contexto, rodeados de flora y fauna, las aves tenían jardines abiertos donde los pájaros volaban sin volar fuerte porque les cortaban las plumitas de la cola para que no alcen vuelo alto y los alimentaban con pescado, frutas, pirañas y les daban agua dulce y agua salada para que tengan las plumas más brillosas. “Entonces cada comunidad hacía su corona como un distintivo de esa comunidad. Para algunos era un privilegio solo de varones, las mujeres no usaban las plumas”, narró.

Exposiciones 
y trabajos
La Muestra Arte Plumaria se presentó por primera vez en 1997 en el Museo de Historia Natural en Berna, Suiza. En 1999, Alexandra Bravo trabajó una temporada importante en el Museo de Etnografía y Folklore (Musef) de la ciudad de La Paz, donde compartió los resultados de sus investigaciones. 
El año 2012 se realizó por primera vez en Bolivia la exposición Arte Plumaria, de Alexandra Bravo Cladera y los objetos artísticos que ella realiza inspirados en las culturas originarias que conoció de Bolivia. La muestra se realizó en el Museo Nacional de Arte en La Paz y con el apoyo de quienes formaron parte administrativa, en ese entonces, de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia. El año pasado (2015) participó en la Reunión Anual de Etnología (RAE), que organiza el Musef cada año.
Una producción literaria de enorme valor se logró con el apoyo de la editorial Los Amigos del Libro, en Cochabamba el año 1999, El arte plumaria entre el pasado y el presente. Un catálogo en el que expone desde los elementos culturales hasta las técnicas que permitan el labrado y conservación de las plumas, más algunas muestras artísticas. Hoy, con una energía y pasión que desborda en cada palabra que comparte, Alexandra Bravo Cladera anunció que seguirá nutriendo su escuela itinerante, que irá donde se la convoque para compartir los conocimientos adquiridos y que organizará exposiciones con objetivos sociales que permitan, por un lado, beneficiar a los estudiantes que quieran aprender y por otro compartir la belleza cultural inmensa que Bolivia posee. 
“Si bien leía sobre una técnica, iba al lugar para aprender y ver, porque no todas las técnicas se hacen en todas partes, en cada lugar labran la pluma de diferente manera y me di cuenta donde estaban las comunidades leyendo escritos, investigando aquí, allá. Trabajé en el Museo de Etnografía y Folklore de La Paz con el señor Ruiz, había algunos escritos que me pudieron orientar, sobre todo de lugares adonde tenía que ir a buscar. Yo llamaba a las comunidades para pedir permiso y que me dejaran ingresar y les llevaba cosas que ellos decían que necesitaban. Fueron experiencias maravillosas”, dijo. La experta destacó también que existe aún un vacío para completar la riqueza nacional y eso está en las  comunidades de los andes y es ahí adonde se enfocará ahora.