El Movimiento indígena y campesino ganó presencia política

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La Reforma Agraria tuvo como antecedente la toma de tierras por revolucionarios indígenas, quienes al momento de recibir sus títulos entregaron sus fusiles.

La Revolución de 1952 fue el punto culminante de un proceso y el inicio de otro porque a partir de ello Bolivia sufrió varios cambios, pero no por la iniciativa de los intelectuales o líderes políticos, sino como consecuencia del descontento y la búsqueda de mejores condiciones de vida.
Uno de esos capítulos se escribió al año siguiente (1953), cuando la lucha de siglos protagonizada por el movimiento indígena obligó a la promulgación de la Ley de Reforma Agraria, norma que reconocía al ‘indio’ como sujeto a la par del derecho al voto y la incorporación como sujeto activo de la sociedad boliviana.
Pero, para entender este proceso de la historia que ubicó al movimiento indígena como principal sujeto político, logramos que el sociólogo y docente universitario Eduardo Paz Rada responda a algunas interrogantes.
¿Cuál es el significado del 2 de agosto en la historia de Bolivia?
El 2 de agosto hay que leerlo en el contexto de lo que fue la Revolución Nacional de 1952. Esta Revolución, que fue el levantamiento de un pueblo encabezado por sindicatos, tanto obreros como campesinos, consiguió destruir la estructura de poder de la oligarquía terrateniente y minera, y, en ese contexto, una de las medidas fundamentales fue lo que se llamó la Reforma Agraria.
Es un hecho trascendental, especialmente porque los grandes terratenientes del país tenían prácticamente el control económico y político del país, y con la Reforma Agraria se produce una redistribución de la tierra a los campesinos productores, a los indígenas y, en algunos casos, a las propias comunidades.
Es la emergencia del movimiento indígena y campesino en el país que paulatinamente ganará presencia en la política nacional, que tendrá como su punto más elevado lo que se denomina la Revolución Democrática y Cultural.
¿La visión intelectual indígena ha cambiado sobre sí mismo? 
Así como todos los procesos generan cambios, en las últimas décadas, como cuando surge el Katarismo y el indigenismo con mucha fuerza en la política nacional, también vino una revisión de la historia. Aquello que únicamente era una reivindicación campesina, “tierras a los campesinos que lo trabajan”, se ha convertido, además, en una consigna por la lucha de la tierra y la devolución de las tierras a las comunidades. Esto es importante porque el gobierno de Evo Morales desarrolló en los últimos años una política de sanear las tierras en todo el país, y en muchos casos, grandes cantidades de tierra han sido redistribuidas entre las comunidades y organizaciones indígenas.
¿Usted cree que el proceso de cambio ha servido para consolidar la defensa de la Madre Tierra?
Creo que en gran medida sí, sobre todo porque, como están los informes técnicos, de alrededor de cien millones de hectáreas que hay en el país, el 60 por ciento está redistribuido en los sectores campesinos e indígenas. Aunque, sin duda, tiene una fuerte presencia de los terratenientes de Santa Cruz, pero creo que de forma global el proceso actual ha reconocido derechos a los sectores campesinos e indígenas en lo que significa derecho a la tierra y derecho al crédito y a utilizar de manera productiva estas tierras.
Es un proceso que aún no ha culminado y son necesarias medidas complementarias para desarrollar la economía campesina, por encima de la economía latifundista. Creo que es el desafío pendiente.