ESTADO ISLÁMICO DISEÑA UNA CADENA DE ATENTADOS EN CONTRA DE EUROPA

Larazón.es

El Daesh, el Estado Islámico, continúa con su metódico plan para desestabilizar las democracias occidentales mediante la implantación de un ambiente de terror ante un atentado que puede sorprender a cualquiera en todo momento; y con una sibilina transferencia de responsabilidades, según la cual los culpables de la situación no son los que cometen los crímenes, sino los que no los combaten con eficacia.
Esta táctica ha tenido unos efectos demoledores en Francia, donde se ha pasado de un apoyo ciego al Gobierno en enero del año pasado a silbarle y abuchearle hace pocas semanas en Niza. Algo parecido se produjo en Bélgica, cuando el Ejecutivo y las Fuerzas de Seguridad fueron puestas en la picota.
Está por ver lo que va a ocurrir en Alemania con dos atentados yihadistas separados por una semana, en un país que acogió a un millón largo de refugiados sólo en 2015. Y queda la incógnita de lo que los terroristas tienen previsto para España, con un Gobierno en funciones desde hace meses, e Italia.
El Daesh planifica con detalle su estrategia para lograr estos fines, y combina los crímenes cometidos por células con los perpetrados por “actores solitarios” (mal llamados “lobos”). Los atentados cometidos por estos últimos son presentados como fruto de una decisión personal en un momento concreto. Sin embargo, si se analiza lo ocurrido en los dos últimos años, se observa una extraña cadencia en las acciones criminales.
Tras los atentados perpetrados, en marzo de 2012 por Mohamed Mhera en Toulouse (siete personas asesinadas antes de ser abatido por la Policía); o el apuñalamiento, un año después, en marzo de 2013, de un soldado en París; comienza una cadena de atentados perpetrados por “actores solitarios”. El 20 de diciembre de 2014, en la localidad de Joué-lès-Tours, un ciudadano francés de origen burundés ataca una comisaría de Policía con un cuchillo al grito de “Allahu Akbar” (“Alá es grande”). Hirió a tres agentes antes de ser abatido a tiros.
No había pasado mes y medio cuando el 3 de febrero, en Niza, tres militares que estaban de guardia frente a un centro de la comunidad judía fueron agredidos con un cuchillo. Mes y medio después, el 19 de abril, en Saint-Quentin-Fallavier, un individuo llamado Yassin Salhi mató y decapitó a su jefe Hervé Cornara antes de intentar volar la fábrica Air Products de Saint-Quentin-Fallavier. Fue detenido y se le vinculó con el Estado Islámico.
Los atentados de los “actores solitarios” ocurrieron en el primer semestre del año (con una cadencia de un mes y medio) en el que Francia vivió los atentados contra la revista Charlie Hebdo, en enero; un policía y una agente municipal y un supermercado judío, con un balance de doce personas asesinadas. Once meses después, Francia sufrió un nuevo ataque yihadista con un balance de 120 personas asesinadas y 300 heridos. En ambos casos, se trataba de células de varios individuos que actuaban de forma coordinada, no eran “actores solitarios”.
Este tipo de terroristas no vuelve a cometer atentados en suelo galo hasta el 13 de junio de este año. Larossi Abballa asesina a un policía y su pareja, administrativa en una comisaría en Magnanville, a unos 50 kilómetros de París. Era un “soldado” del Estado Islámico y fue abatido por la Policía. El siguiente atentado se produce un mes después, el 14 de julio en Niza. Mohamed Lahouaiej Bouhlel asesinó a 84 personas cuando embistió con un camión a una multitud que contemplaba los fuegos artificiales el día de la Fiesta Nacional.
A éstos se suma el ataque a una iglesia en Normandía, que se ha saldado con el asesinato del cura de la parroquia y tres heridos, entre los feligreses que asistían a misa. 

Religión | Entre los últimos actos terroristas está la muerte de un párroco en Normandía.

"No tenemos miedo de decir esto: el mundo está en guerra porque ha perdido la paz”, Papa Francisco.

“Teherán está dispuesto a cooperar en la lucha contra el terrorismo", Mohamad Yavad Zarif.