Producir un disco en La Paz y en Europa es un reto que otorga valor agregado

Foto: Cortesía Sergio Sahonero
La banda The Ragdoll Arquitect en una de sus presentaciones.

Por: Diego Ponce de León M.

Sergio ‘Ghex’ Sahonero es guitarrista compositor de la banda Ragdoll Architect. Ésta nació en 1999, sin embargo legalmente se conforma seriamente en 2008.
La banda sacó su primer disco en estudio el año 2015, titula The Ragdoll Architect y fue grabado en dos estudios, uno de Bolivia y otro en Bélgica, masterizado en Francia y mezclado en otro estudio de La Paz, se invirtió mucho esfuerzo, trabajo y cerca de 9.000 dólares americanos, lo que representa una gran inversión, pero está a la altura de un producto profesional.

El rock fusión es la línea rockera del jazz fusión,toma elementos de otros géneros como la música popular y los convierte en rock. 

"La convicción de realizar un trabajo que te gusta,aportar al arte y ser un gestor cultural de tu país no tiene precio”, Sergio Sahonero.

¿De cuándo es el disco que grabaron en Europa? 
Salió en diciembre de 2015, y fueron como dos años de grabación, mezcla y masterización, incluyendo la preproducción (arreglos, líneas de instrumento, corrección de errores y demás).
El disco fue grabado con Alejandro Rivas en Brujas Records, quien estudió en Bélgica y estaba trabajando lado a lado con un productor que tiene su estudio allá; ése fue el nexo para grabar gran parte de los instrumentos acústicos.
¿Cómo ha sido todo este proceso de grabación desde Bolivia?
Las pistas fueron grabadas individualmente para cada instrumento a través de internet. Más que nada, tardamos bastante por la coordinación con la gente de allá, ver que las tomas estén bien, algunas de ellas se tuvieron que acomodar, pero en general el trabajo salió muy bien. Tomó mucho tiempo por mandar las pistas, partituras, que los temas se ensayen, que salgan bien las tomas, que se repitan ciertas tomas. Y aquí lo tedioso fue encontrar músicos responsables.

¿Cómo fue la selección de tomas buenas de las grabaciones? 
Se realizaron las grabaciones prácticamente en dos o tres sesiones porque había que trasladar a los músicos desde Bruselas hasta un pueblito donde estaba el estudio. A partir de eso se hicieron ciertas correcciones a ciertos instrumentos porque muchos de ellos estaban con partitura, metrónomo y demás, pero la coordinación hasta llegar a ese punto tardó mucho. La grabación comenzó en junio de 2013, se grabó batería y bajo en tiempo récord, prácticamente (dos semanas) fui a Europa por un mes y al volver grabé guitarras. A partir de ese momento fue un proceso de cinco meses, entre mandar partituras, buscar músicos y ver el estudio. Se grabó una primera parte de grabación de algunos instrumentos con todos los instrumentos que utiliza la banda desde diciembre de 2013 hasta marzo de 2014 y durante un período de grabación de siete a ocho meses, después se grabaron las voces, que es lo que más tardó porque el que nos grababa justo fue a Bélgica un par de veces, y el vocal de la banda se enfermó como tres veces.

¿Por qué decidieron grabarlo en otro país y no en Bolivia? 
Porque se nos ofreció la oportunidad y podíamos contar con músicos que tienen otra visión, otra estética, especialmente si son de países europeos, que tienen una tradición de instrumentos clásicos y orquestación con más experiencia.

¿Cómo fue recibido el disco? 
Ha sido muy bien recibido por un pequeño sector que gusta del rock fusión, creo que las respuestas del exterior fueron más interesantes, la gente en Argentina anda loca con el disco.