Freno a la diplomacia chilena

Ximena Fuentes, agente de Chile en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), fue con una tarea clara a la reunión del 23 de junio con su similar de Bolivia, Eduardo Rodríguez Veltzé: buscar el mayor tiempo posible para la presentación de su memoria por la demanda por el Silala.
No fueron ocho ni 10 meses —plazo que se otorgó a Bolivia para entregar su memoria por la demanda marítima— los que planteó la representante chilena, no, fue un año.
Sí, un año, pero qué irá a hacer en ese tiempo Chile. El presidente de la Cámara de Senadores, José Alberto Gonzales, les trazó el reto de convertir la canalización que construyeron para llevarse el agua de los manantiales en el tan mentado “río internacional”, del que ni siquiera hacen referencia en la solicitud de inicio de proceso inscrita en 10 carillas.
El agente boliviano “no se hizo lío”, aceptó los plazos planteados por Chile. Fuentes respiró. Sin embargo, a lo que no cedió Rodríguez Veltzé fue a que se mantenga el término de río que la delegación chilena intentó introducir en la titulación de este nuevo proceso.
“Se reparó en la idea de que se haga una referencia al término ‘río Silala’ en el registro y en la divulgación del caso, algo que la Corte ha parado y hoy el caso está registrado como ‘Disputa sobre el estatus y uso de las aguas del Silala’”, comentó el agente.