MENTES BRILLANTES CREAN INVENTOS QUE LLENAN DE ORGULLO

Foto: Rodrigo Orellana
Brazo androide que está en proceso de construcción por R. Orellana.

FERNANDO DEL CARPIO Z.

El talento y la creatividad de jóvenes bolivianos, algunos profesionales, otros en plena formación, se manifiestan y llenan de orgullo sobre todo cuando se desarrollan en países como España, donde Rodrigo Orellana participa en un proyecto de robótica, y en el país también se presentan interesantes trabajos.

Las ferias estudiantíles son el escena­rio para presentar trabajos, donde los jóvenes manifiestan su creatividad. Esta inquietud es fomentada por algunas entidades del Estado y el saldo, tras el primer concurso, es altamen­te positivo.

Hace dos años se hace seguimiento al tra­bajo de las universidades en materia de inves­tigación y en diseños industriales, también se puede verificar el intelecto humano, explica el ingeniero Pablo Aracena, responsable de Patentes de la Dirección de Propiedad Indus­trial del Senapi.

El 70% de los estudiantes vinculados a las carreras de Ingeniería, Arquitectura, Diseño Industrial y Diseño Gráfico, y algunas carre­ras de Administración, desarrolla en algún momento de su carrera un producto que le da ciertas cualidades y es susceptible de registro.

En ese sentido, el Servicio Nacional de Pro­piedad Intelectual (Senapi) lanzó el Primer Concurso de Diseños Industriales, donde par­ticiparon representantes de diez universida­des, cinco institutos tecnológicos y un grupo menor de particulares.

UNA BICICLETA DISTINTA

Sergio Peláez Salazar, pa­ceño, se formó en el colegio San Calixto y se graduó como arquitecto en la Universidad Católica Boliviana (UCB), y de­sarrolló un prototipo que lo presentó en el concurso.

“Busco hacer funcionar el prototipo (bicicleta denominada cinética) al 100% para después entrar en la publicidad y el aus­picio para que se pueda desarro­llar comercialmente”, expresó.

Lo novedoso de su diseño, según Sergio, es que cambia absolutamente todo, desde la forma en que uno mane­ja la bicicleta. El sistema de dirección está en la parte de atrás y eso compromete todo el cuerpo del ciclista, “no hay el manubrio convencional por ejemplo, y la visual del ciclis­ta está un poco más enfocada para que pueda apreciar el en­torno, es una bicicleta urba­na para hacer turismo, y no como ahora (con las bicicletas tradicionales) que la visual es hacia abajo”, explicó.

Sergio afirma que le en­canta el diseño en general, así como la bicicleta y su diseño lo hizo a partir de su experiencia como ciclista, lo que generó una propuesta de diseño.

“Estos concursos son im­portantes para que se puedan difundir nuestras ideas, por­que hay mucho potencial en Bolivia que se tiene que explo­tar al máximo”.

La Universidad Gabriel René Moreno patentó la harina de pan de arroz instantáneo y un alimento complementario para niños.

UN CARAMELO DE COCA

Raquel Viviana Saavedra Mendoza, cruceña, es una de las ganadoras de la cate­goría de diseño artesanal. Obtuvo el tercer premio con un caramelo que hace alu­sión a la hoja milenaria, ela­borado con extracto de coca y bicarbonato.

Estudia Ingeniería Quími­ca en la Universidad Gabriel René Moreno, de Santa Cruz, y cuenta que decidió participar para cambiar la visión que se tiene de la hoja sagrada y so­bre todo “porque necesitamos conocer las propiedades ali­menticias y el valor nutricio­nal que tiene la hoja de coca”.

“Con el diseño que mostré en el concurso quería demos­trar una nueva forma de con­sumo, no el bolo que acostum­bran masticar los trabajadores, sino de una manera más lla­mativa que llegue a las nuevas generaciones”, expresó.

Contó que el dulce de coca y bico encanta a quienes tie­nen la oportunidad de pro­barlo. Tiene bastante acepta­ción, al extremo que se perdió el original, el que presentó al concurso, y las muestras que llevó a La Paz. También “es bueno para el mal de la altu­ra, me calmó bastante”.

Raquel dijo que producir caramelo se le ocurrió por­que su padre consume hoja de coca en bolo (acullico) “y me recomendaba masticar para el estudio”, por lo que hizo el caramelo y lo presen­tó en una feria científica que organiza la Universidad.

Sin embargo, se excusó de hablar sobre el prepara­do porque el producto será patentado por la universidad y resaltó que el ingeniero Ci­prián Lapaca Zepita es uno de los docentes que le motiva a investigar.

“Espero que a través de la Hoja Milenaria, Tradición de Nuestra Gente (nombre del producto) lleguemos a la ex­portación, que no solo se que­de en Bolivia, puesto que la hoja de coca se debe industria­lizar porque tiene un alto va­lor nutricional: calcio, fósforo, hierro, vitaminas (solo el 1% de cocaína)”, añadió Raquel.

 

Primer Concurso de Diseños

>>Unos 115 participantes, entre ellos estudiantes de 10 uni­versidades, participaron en el Primer Concurso de Diseños Industriales que organizó el Servicio Nacional de Propie­dad Intelectual (Senapi).

>>El 60% de los trabajos indus­triales que se presentaron consiste en artículos prácticos, que se utilizan habitualmente.

>>Los creativos no solo manejan la madera, sino el plástico y material reciclado.

>>Utilizan varias técnicas que son fruto de la investigación, para darle un acabado fino.

>>La mayoría de los participan­tes es de universidades públi­cas y privadas.

>>En Bolivia se solicitan más di­seños que patentes. El 70% a nivel mundial es diseño mejo­rado. Uno se va por lo estéti­co, utilitario.

Pablo Aracena, Responsable de Patentes

 “Una patente es una solución técnica a un problema y un diseño es un producto que tiene una utilidad y se le añade algo ornamental”.

 

DE LA IMPRESORA 3D AL BRAZO ANDROIDE

Rodrigo Orellana Ferrufino, 29 años, estudió en la Universidad Mayor de San Simón y se graduó como ingeniero electromecánico, y en la ciudad de Cochabamba desarrolló, jun­to a ingenieros electrónicos, la impresora 3 D que se comercializa en el país y ahora crea un brazo androide, en Madrid.

“Diseñé la parte mecánica estructural, mis compañeros se encargaron de la programa­ción, la parte electrónica y el software, gra­cias a ese trabajo me conocieron, dicté char­las”, dice Rodrigo a Cambio desde Madrid en una entrevista telefónica.

Se desempeñó como docente de la Univer­sidad Privada Boliviana (UPB) y gracias a Pío Callejas se postuló para seguir un máster en Robótica y Automática en la Universidad Politécnica de Madrid, donde se encuentra desde septiembre de 2015 y ahora cursa el segundo semestre.

Tenía que trabajar en un grupo de tres con Andrés y Oriana. Para hacer el robot, se de­sarrolló algoritmo, trabajamos en un artícu­lo. En el proyecto inicial se puede mover el robot, pero el proyecto debe continuar para poder manipular objetos de manera autó­noma y que pueda jugar ajedrez.

Rodrigo diseñó un brazo robótico para adap­tarlo al robot Doris (tiene rostro y cuerpo, mide alrededor de 1,20 metros), prototipo que coor­dina con los ingenieros electrónicos Oriana Rojas (Venezuela) y Andrés Parra (Colombia), y lograr que pueda “manipular objetos de mane­ra autónoma y jugar ajedrez”.

Después del masterado, Rodrigo dijo que continuará con un doctorado en drones con visión artificial con el objetivo de especiali­zarse más en robótica, y confesó que le gus­taría “ayudar a chicos talentosos de Bolivia”.

“La idea es hacer una empresa de robótica en Europa, en Bolivia no estamos en posi­bilidades”, añadió Rodrigo, que el lunes se reunió con la embajadora de nuestro país en Madrid, María Luisa Ramos, a quien le contó toda su experiencia y resaltó que la diplomática “me ofreció apoyo a los pro­yectos que tengo”.