Impresiones sobre Lo que le falta al Tiempo, de Ángela Becerra

Escritora colombiana Ángela Becerra

Jackeline Rojas Heredia

Cuando hallaron los cuerpos de dos ancianos vestidos de novios, la imagen
dejó nacer un grupo de mariposas azules en mi interior. Imposible dejar la lectura
de aquella primera bella novela, de la colombiana Ángela Becerra, que llegó a mis manos,
El Penúltimo Sueño.
Hace días acabé otra: Lo que le falta al tiempo y una vez más el titular me generó meditaciones
profundas, antes de nadar entre sus páginas y un intento de hallar eso que precisamente
le falta al tiempo.
Becerra completa el hechizo, sus personajes recrean un mundo en el que el arte convive con
lo más profundo del ser, en el que afloran las vanidades más superficiales de bellos gigantes
que de repente, empequeñecen ante el solo intento de asomo de un sentimiento que llena de
angustia, el amor.
Entonces, las calles de París abren paso hasta el barrio latino. Caminar descalzos tras el aroma
de lavanda que impregna la casa verde. El asombro frente a Sienna y el humo del cigarro, el pelo
cenizo y ensortijado de un enigmático Cádiz inicia la seducción.
El frío de la pintura estremecela piel mientras el pincel recorre, profana espacios y pliegues
jamás visitados en los pies y abre un recorrido de sensaciones por las piernas y sigue por esos contornos
indescifrables capaces de exudar aroma a miel. “El amor está en el beso”, de repente la frase que invita a degustar el sabor de unoslabios que apenas el aliento puede rozar. Temblor del alma que vibra entre la creación y lo creado. Entre la locura y la razón, el encuentro y el desencuentro, la comunión con el arte, lo excelso, bello, puro intocable, profanado por cientos de miradas acechantes,la dulce y sensual figura de Mazarine que compite a su vez, con las ganas de sentir y
de retener instantes de risa,quebranto, sueño, pesadilla.
Retener en el iris de los ojosla belleza que fluye y se da y se queda y se va y es la nieve pura,
fría de un cuerpo cuya línea se protege como del más puro ser y retiene el deseo otra vez con el objetivo de eternizarlo en la piel, en el sueño, en el recuerdo.
Vida en las páginas de Becerra.Manos que moldean, artista que se alimenta de fama, de prensa.
Miles de imágenes de Cádiz el creador del dualismo impúdico, descrito por nada menos que la creadora
del Idealismo mágico y acaso ¿no necesitamos algunos amar con esa intensidad que nos hace agarrarnos
de la vida en el inútil intento por detenerla,por alargar la felicidad aunque nos lleve a la muerte? Lo
que le falta al tiempo es entonces…detenerse.