La falaz versión chilena

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El ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Heraldo Muñoz.

Por Fernando del Carpio Z.
Las guerras generalmente empezaron por una invasión y no por una declaratoria de guerra, y cuando el objetivo de un país era apropiarse de territorio, de recursos naturales, que le van a generar poderío económico. 
Las contiendas bélicas en la antigüedad, así como en los siglos XIX y XX, empezaron por invasiones, es lo que ocurrió con la I y II Guerra Mundial.
En el marco de esos preceptos “Bolivia ha sido invadida el 14 de febrero de 1879 con la toma de Antofagasta, es un hecho concreto, Bolivia no ha invadido ni se ha apropiado de territorio chileno”, afirma Pablo Michel, historiador, arquitecto y documentalista boliviano.
“Chile invade esa fecha pero astutamente no declara la guerra, esperaba que Bolivia lo haga. En 1873 se activa un tratado de alianza defensiva firmado por Bolivia y Perú, y Chile se entera gracias a Brasil. En el Perú tratan de arreglar, pero el 5 de abril de 1879 Chile le declara la guerra a Bolivia y Perú, lo que muestra que Chile buscaba una guerra con el Perú, pero estaba en el camino Bolivia”, argumenta.
Otra prueba documental es que Chile le propuso a Bolivia que deje la alianza con el Perú y se pase al lado chileno, pero el presidente Hilarión Daza dice no, y Narciso Campero tampoco acepta por la palabra empeñada, y Bolivia se queda sin costa.
Para Michel no nos debe preocupar que el canciller Heraldo Muñoz declare que Chile en su contramemoria incidirá en los orígenes de la guerra de 1879 porque hay algunas distorsiones.
“Los orígenes de la guerra son importantes en el sentido que Chile no le declaró la guerra a Bolivia ni a Perú, sino que fue Bolivia la que declaró la guerra a Chile en un contexto de violación a un tratado existente entre los dos países”, expresó el jefe de la diplomacia chilena.
A Michel no le sorprende esa posición porque era previsible que Chile utilice el tema de quién declaró la guerra, “nosotros hablamos de una declaración de hecho, no hay un documento, hay todo un hecho histórico relatado en la historiografía chilena, peruana, boliviana, mundial”.
“Chile cada 14 de febrero hace desfiles, homenajes, celebra la guerra de la conquista. Fue una invasión artera, donde los bolivianos son expulsados de su territorio, que hasta hoy no se ha resarcido”, aseveró.
Dijo que si aparece un supuesto documento que el entonces presidente Hilarión Daza hubiese mandado, habría que solicitar que se realicen una serie de pruebas grafológicas y con la actual tecnología determinar su autenticidad, la data del papel, de la tinta.
“Si van a aparecer documentos habrá que pedir que se certifique su autenticidad, que se tendrá que hacer en universidades europeas, norteamericanas que hacen ese tipo de análisis”, explicó el historiador.
Invasión
Nuestras aguas estaban violadas y, según Michel, mucho antes de la invasión, el 6 de enero de 1879 estaba anclada la fragata Blanco Encalada en toda la costa boliviana.
“También van a querer usar el tema de los 10 centavos, está en nuestra memoria, no es un impuesto, es un gravamen no al Estado chileno sino a una empresa privada de capitales ingleses, que se crea poco antes de la guerra y desaparece después de la guerra”, apuntó.
Historiador chileno: Bolivia tuvo mar
Oscar Pinochet de la Barra, autor de Chile y Bolivia ¿hasta cuándo?, admite que “cuando se afirma que Bolivia nunca tuvo mar se está diciendo una falsedad absoluta: si Chile reconoció esa posesión por dos tratados, el de 1866 y el de 1874. ¿Cuándo se ha hablado de que Chile tenía cuatro consulados en cuatro puertos bolivianos, Tocopilla, Mejillones, Cobija y Antofagasta? No se tiene cónsul en el territorio de uno, sino en territorio extranjero”. 
El prestigioso historiador chileno reconoce, además, que tropas chilenas invadieron territorio boliviano y que “en 1831, Bernardo O’Higgins, por una parte, y Bolívar, por otra, tenían claro que la Audiencia de Charcas llegaba al mar y tenía su propio mar. Por eso Bolívar y Sucre crean Cobija, en territorio boliviano. Por eso, Bernardo O’Higgins, que había estado en Lima, habla de que ese litoral es boliviano”. 
Cástulo Martínez en su obra Chile depredador dice categóricamente que “el interés de la oligarquía chilena y del Gobierno de Chile en las riquezas naturales de la provincia de Tarapacá y del desierto de Atacama fue la causa básica de la Guerra del Pacífico”.